Me duelen los maxilares de masticar bronca, se me revuelve el estómago de la sensación de vacío, cierro fuerte los puños de la impotencia y el nudo que tengo en la garganta me ahoga. El pasado viernes 13 un cobarde le entró a robar (San Martín al 3500) y sin llevarse nada en un minuto le disparó en el pecho que era todo corazón. Pero esta vez no se cargó a uno más, esta vez se llevó a una persona especial, uno de esos tipos que verdaderamente valía la pena conocer. El mejor padre, esposo, hijo, abuelo, amigo, patrón, buena gente, un hombre de bien, que pierden no solamente sus seres queridos y su entorno, sino la sociedad. Por su enorme valor, en ese instante seguramente pasó por su cabeza su familia, sus 50 años de trabajo, su vida de sacrificio. Un gringo bueno y laburador, que podía pasar una hora tirado en el piso jugando con sus nietos, siempre dispuesto a ayudar al que necesitaba algo, material o no. Sencillo y generoso. Lo que se dice un tipazo. La policía sin recursos, la Justicia sin tiempo, nosotros sin consuelo. Un referente, un ejemplo, un héroe, Oscar Coletti, para nosotros "El Cole". Gracias por todo. Hoy vamos todos a la marcha por justicia y seguridad a las 18, en el Monumento a la Bandera.




































