Cristina, me robaste mis sueños: porque creí que la plata de la Ansés era nuestra y prontamente me iban a aumentar la jubilación como lo había dispuesto la Justicia que así debía ser. Pero mis aportes y de todos mis colegas jubilados que durante decenas de años depositamos se usan para otros fines y no para nosotros que con cándida mansedumbre aceptamos porque nuestra salud no nos permite hacer manifestaciones y ocupar la calle como hacen los piqueteros. Solamente nos queda una alternativa para llamar la atención ante tamaña injusticia y consistiría en hacer una huelga de hambre en las esquinas de las grandes ciudades y a medida que nos vayamos muriendo, quizás se acerque algún canal de televisión y empiece a ver el problema, y a lo mejor el gobierno se dé cuenta de la razón de nuestra protesta y organiza una nueva campaña. que podría llamarse pan, circo y fútbol para todos.

































