Hace un tiempo dijimos que la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, es decir al gobierno de los EE UU, sería solo una leve brisa y no vientos de cambio. Desde entonces no cesaron los ataques a poblaciones civiles en Afganistán, la propia secretaria de Estado Hillary Clinton pidió disculpas públicas por el bombardeo a un centenar de personas que perecieron gracias al empeño de la aviación de su país. En tanto el Pentágono busca reclutar alrededor de diez mil personas para que se ocupen del tema armamentos. Entonces, las disculpas de Hillary ¿en qué sentido irán? ¿No volverán a bombardear o aún no finalizaron las tareas de exterminio? Barack Obama está dando pocas señales en el sentido del desarme mundial, ¿acaso la crisis la seguirán saldando con muertes en la periferia del sistema? Los sueños de Obama y su cohorte gobernante podrán invocar a Luther King pero en modo alguno se orientan en ese sentido. La hipocresía suele ser un arma política. Pero Obama debería releer a Maquiavelo que en El Príncipe sentencia : "Quien se alía a los magnates suele quedar prisionero de ellos y sus mandatos".


































