Quien ahora es "él", en su momento captó para su proyecto político, a los que todos identificamos como "radicales K". Hoy Alfonsín lo emula con la propuesta de "peronistas A". Otros precandidatos presidenciales del radicalismo debieron declinar sus postulaciones, por las resistencias lideradas por Alfonsín, que mantenía inquebrantable su propuesta de un frente -progresista- con el socialismo. Quiere ahora lo que antes negaba. Esta paradoja se da cuando los proyectos personales predominan sobre las ideas positivas. Radicalismo y socialismo tienen propuestas similares, con la única diferencia que en el seno del primero no hay homogeneidad de ideas entre sus integrantes, que si la hay en el socialismo. La heterogeneidad del peronismo, comienza a cambiar al aglutinar coherentemente en lo que hoy se conoce como "PJ", a quienes adhieren a posturas autoritarias. El otro peronismo está buscando otra identidad distinta a estos y a los del título de esta carta. Es peligroso querer conquistar el bastón presidencial de cualquier forma. Hay patéticas experiencias pasadas.
































