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Investigan presuntos apremios ilegales en una requisa en la alcaidía de Melincué

El episodio habría ocurrido el primer sábado del mes y la información llegó al juzgado 72 horas más tarde. Hubo varios presos lesionados.

Domingo 18 de Agosto de 2013

La Justicia de Melincué junto a personal de la Dirección de Asuntos Internos de la policía santafesina está investigando si el sábado 3 de agosto pasado, en la alcaidía de la Jefatura de la Unidad Regional VIII, se produjo una violenta requisa que finalizó con una veintena de internos con lesiones de diverso tenor. El hecho tuvo dos interpretaciones bien diferenciadas, siempre de acuerdo al cristal con el que se la observe. Voceros judiciales indicaron que el episodio no saltó a la luz a partir de la denuncia directa de uno de los internos sino que fue a partir de la demora que tuvo la policía en anoticiar sobre lo ocurrido a los Tribunales del sur provincial, lo que sucedió recién el martes 6, es decir 72 horas después de lo ocurrido. Del lado del Ministerio de Seguridad provincial se precisó en tanto que, al enterarse de lo ocurrido, el jefe de policía de la URVIII inició un sumario administrativo y desplazó al jefe de la alcaidía el lunes 5.

De acuerdo a lo que se pudo reconstruir con distintos testimonios, el sábado 3 de agosto en la alcaidía de la Jefatura de policía del departamento General López, ubicada en Rivadavia al 500 de Melincué, estaban alojadas 105 personas privadas de su libertad. Sorpresivamente, personal policial realizó una requisa en los pabellones 5 y 6, donde había 25 de esos internos.

Según precisaron fuentes policiales, "al realizarse la medida hubo resistencia y eso generó fricciones entre los internos y los agentes". El resultado de la medida fue el secuestro de 33 chuzas, 15 palos con facas en sus extremos y una cantidad no precisada de teléfonos celulares, cargadores y carcazas para esos aparatos. En el libro de guardia de la alcaidía la medida fue asentada como una requisa "sin novedad" y sin ningún tipo de mención a los incidentes que se originaron por el roce entre policías y detenidos.

En el libro, nada. Continuando con el relato de los hechos, voceros del Ministerio de Seguridad de la provincia indicaron que el domingo 4 los presos de la alcaidía recibieron la visita de sus familiares en forma regular y tampoco se asentó en el libro de guardia del presidio novedad alguna.

Pero cuando lo sucedido trascendió el ámbito de la alcaidía, el jefe de la URVIII, comisario mayor Sergio Erard, ordenó la apertura de un sumario administrativo sobre los efectivos que intervinieron en la requisa y corrió de su puesto al subcomisario que se desempeñaba como jefe de la alcaidía.

"El problema es que hubo una anomalía en la requisa que no se oficializó en el libro de guardia y se reemplazó al jefe de alcaidía para que la Justicia pueda trabajar con tranquilidad. Ningún interno pidió traslado y la alcaidía hoy está tranquila", indicó un vocero de la fuerza.

En los tribunales de Melincué, cabecera de General López y a 120 kilómetros de Rosario, recién tuvieron conocimiento de lo ocurrido en la alcaidía el martes 6. Es decir, 72 horas después de ocurrido el episodio. Quien se anotició fue la jueza Correccional Mirta Reali. Las precisiones que le dieron a la magistrada no la convencieron y le dio participación al fiscal Jorge Roberto Pozzi. Entonces, el representante del Ministerio Público le solicitó una serie de medidas al juzgado de Instrucción a cargo de Leandro Maximiliano Martín, el mismo juez que la semana pasada dictó el auto de procesamiento contra seis policías acusados de maltratar a un joven de 22 años dentro de la comisaría 13º de Firmat, hecho acaecido el pasado 29 de junio.

Hay pruebas. "Fue llamativo y no cayó bien que desde la policía se consultara a la jueza Correccional en lo que se pudo interpretar como un intento de sortear al juez Martín. Eso, más la demora, no fue bien visto", explicó una fuente judicial. El juez Martín ahora quedó a cargo de la pesquisa.

"El juez tiene prueba cautelada de lo que sucedió", explicó una fuente tribunalicia. "Ordenó a los efectivos de Asuntos Internos que secuestraran el libro de guardia y va a tomarle declaración a los internos de los pabellones. El médico forense habría constatado que varios de los reclusos tenían contusiones en sus cuerpos compatibles con palazos. Mucho más no trascendió porque el juez dictó el secreto de sumario en la pesquisa que por el momento no tiene más caratula que la de investigar lo que pidió el fiscal", indicó la fuente tribunalicia. "¿Cuántos lesionados? Alrededor de 15", explicó el vocero judicial.

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