Nada expresa más la identidad cultural e idiosincrasia de un pueblo que su idioma. Si se desea conocer el espíritu y la forma de pensar de una sociedad, hay que estudiar su idioma. La diversidad lingüística asegura la pluralidad de pensamientos. En épocas de globalización, existe una tendencia a uniformar las ideas, la cultura y la política. Por eso, el multilingüismo es un antídoto para la directriz hegemónica que nos plantea aquella. No se trata de una postura chauvinista ni patriotera. Sólo se puede crecer desde los orígenes culturales, en los cuales el idioma es un aspecto antropológico de indudable valor. La máxima atribuida a Tolstoi, "pinta tu aldea y serás universal", es homologable al lenguaje del país en donde nacimos, es decir, nuestro propio idioma. Si hablas tu idioma e incorporas otros, ampliarás tu horizonte mental Tal es mi inclinación, además del placer que me produce aprender otros idiomas que, en una pretendida construcción poética, deseo expresar: "Estoy hecho de palabras, de uno y mil idiomas, me envuelven lenguas que no conozco, pero sé que existen. Quisiera poder hablarlas, para ser millones de personas, pero sólo tengo vocablos de idiomas conocidos, que humanizan mi existencia, desde la musicalidad del italiano, a la sensualidad del francés, del inglés universal al estricto alemán. La riqueza del español me recuerda a los idiomas que no hablo y a universos ignotos que mis palabras no alcanzan".



































