En el partido disputado el 10 de enero en el estadio municipal Sant Martí de Provençals, del distrito de Sant Martí de Barcelona, donde se enfrentaron el Club Atlético Rosario Central de Catalunya (un equipo formado por jugadores argentinos y uruguayos radicados en España) y el Bada Bing, integrado por miembros reconocidos de los Boixos Nois (barrabravas del Barcelona), en un encuentro de la Tercera División Regional Catalana.
En la grada había 30 o 40 ultras, algo que sucede cada vez que el Bada Bing se enfrenta a un equipo donde jueguen extranjeros.
Por eso, durante toda la semana los del Central Catalunya habían pedido protección policial a la Federación Catalana y a lo largo del partido llamaron hasta tres veces a los Mossos d’Esquadra (la policía). Sólo después de los incidentes apareció una patrulla de la Guardia Urbana que se enfrentó a los Boixos sin detener a nadie.
Cuando transcurría el minuto 20 del segundo tiempo y Central Catalunya ganaba al Bada Bing 3 a 1, dos jugadores argentinos, hartos de tantos insultos y patadas, amagaron con irse del campo.
En ese momento, todo el equipo de Bada Bing empezó a agredirlos mientras los de la grada iban a sus autos para buscar bates de béisbol.
Así, el presidente, la secretaria, el director técnico y siete jugadores del Central Catalunya terminan en el hospital, uno con los dientes rotos, otro con la cara partida en varios sitios; el más grave sufrió una fisura en una costilla y la oreja derecha casi desprendida (tuvieron que darle diez puntos de sutura).
La secretaria del club sacó fotos de la paliza, pero siete Boixos Nois la vieron y cuando se negó a darles la tarjeta de memoria, le partieron un palo de escoba en la cabeza y se la quitaron.
El árbitro del encuentro, que había sido abucheado e insultado durante todo el partido por la parcialidad del Bada Bing, tuvo que escapar apenas suspendió el partido.