Un grupo de arqueólogos reveló ayer parte de las ruinas del extravagante salón de banquetes giratorio del emperador romano Nerón, un espacio circular que rotaba día y noche para imitar el movimiento de la Tierra e impresionar a sus invitados.

Un grupo de arqueólogos reveló ayer parte de las ruinas del extravagante salón de banquetes giratorio del emperador romano Nerón, un espacio circular que rotaba día y noche para imitar el movimiento de la Tierra e impresionar a sus invitados.
Forma parte del Palacio Dorado, una residencia espectacular construida en el siglo I después de Cristo, informó la arqueóloga Francoise Villedieu, directora del equipo. Nerón era famoso por su lujuria, derroches y depravación. Gobernó el imperio romano del 37 d.C. al 68 d.C.
Las excavaciones han revelado los cimientos del salón, con un diámetro superior a los 16 metros, que se posaba sobre un pilar de cuatro metros de ancho y cuatro mecanismos esféricos que posiblemente eran impulsados por un flujo constante de agua y hacían girar el mecanismo de la estructura que lo soportaba. l (AP)




