Eran las 7 de la mañana del pasado domingo 8 de septiembre, estoy al pie del cañón y siendo las 7.30: se corta la luz. Se imaginan mi disgusto, digo para dentro de mí: ¡no puede ser!, ya empezamos de nuevo con los cortes, por eso salgo a la vereda y miro que otros domicilios tienen luz, así que el corte era sólo en mi casa. Luego confirmo que mi vecino tenía el mismo problema. ¿Qué hago? Llamo al 0800 de la EPE, me atiende una señorita y me pide que le deje mi número de teléfono, porque la guardia técnica se iba a comunicar conmigo. En ese momento, en mi interior se me hizo una nebulosa de dudas, pero como todavía creo en la gente acepté el desafío. A las 8.30 de la mañana suena el teléfono y me dicen: “Somos de la EPE”, nos puede dar indicaciones de su dirección y al mismo tiempo me dicen que están en camino. Interiormente me pregunté: ¿Será verdad? A las 9.16 llega la camioneta de la EPE y en sólo 15 minutos solucionaron el desperfecto, que había sido provocado por un cortocircuito en un cable de mi vecino que terminó afectándome. Les agradezco a Omar y Felipe, los muchachos de la EPE que me atendieron con respeto y me dieron las explicaciones de lo que había sucedido. A las 9.45 se va la camioneta, los dos empleados de la EPE me saludan, quedo boquiabierto y contento a la vez, y pienso que pasen estas cosas sirven para que sigamos creyendo que todavía hay gente que vale la pena. A las 10.15 ya con luz en mi casa, me fui a pasear con mi hijo y mi perrita Floppy al parque Independencia. Gracias muchachos de la EPE.
































