Esta no es la primera carta que le dedico a esta empresa. Es evidente que poco les importa el perjuicio que nos ocasionan, a los pocos usuarios que pagamos el servicio en tiempo y forma. Desde el 7 de febrero pasado que prácticamente no tengo internet. Situación que continúa aún hoy. Me he cansado de llamar para acordar la visita de un técnico, en un horario “razonable”, tomando en cuenta que yo, como los señores de Cablevisión, cumplimos un horario laboral. El día 26 (luego de 19 días), vino un técnico fuera de la franja horaria pactada (de las 12 del mediodía a las 00 horas). Por supuesto, en mi domicilio no había nadie, situación que informé en reiteradas oportunidades, ya que hasta el mediodía no llegaría la única persona que amablemente me haría el favor de perder cinco horas del día, para esperar al técnico. Disculpándome por no haber conseguido se me otorgue el día en el trabajo para que se concrete dicha gestión, llamo solicitando que se repita la visita. Cosa que no ocurrió. No sé con cuántos abonados cuentan, que pueden disponer de días enteros para esperarlos, de 8 a 15 horas (único horario en el que Cablevisión envía a los técnicos), pero no estoy entre ellos. Yo me pregunto y le pregunto a los “genios” que planifican y ponen en práctica las políticas comerciales en esa prestigiosa empresa: ¿es lógico que los pocos usuarios del servicio de televisión por cable e internet, que estamos dentro del 40 % de la población que paga, tengamos que rogar para que se nos restituya el servicio; que nos manden la factura; que no me pasen con seis operadores y que ninguno tenga idea (incluyendo un supervisor) del paquete que se me vendió ni de por qué me suspenden el servicio? Creo que tienen que rever un par de cosas, porque hay algo que no está funcionando; considerando que han perdido muchísimos abonados, al menos de la zona norte de la ciudad.


































