Según la OMS, "un medicamento genérico es aquel vendido bajo la denominación del principio activo que incorpora, siendo bioequivalente a la marca original, es decir, igual en composición y forma farmacéutica y con la misma biodisponibilidad que la misma". La versión personal de un eminente urólogo de nuestra ciudad, insospechado de parcialidad ventajista, por lo menos de mi parte, y cuyo nombre me reservo por razones obvias, dista de la definición de aquel organismo directivo y coordinador de la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas.Por otra parte ente mundial sospechado de parcialidades en diversas cuestiones tanto o más delicadas. Con referencia a este tema, el citado galeno suele decir: "Un genérico comparado con un medicamento de marca viene a ser igual que un Fitito frente a un Mercedes". No obstante y sin ser un experto en la materia advierto en carne propia cierta diferencia entre un analgésico genérico y otro de marca. Eximido por propia y absoluta convicción de hacer apología orientada a favorecer laboratorios de renombre y contrariamente estimando que éstos encarecen con exageración los precios de medicamentos sin razón valedera, reconozco la posibilidad de que a veces puede actuar la sugestión, fenómeno común en procesos de investigación clínica, placebos mediante, que ponen en duda el testimonio de algunos pacientes y por supuesto circunstancia en la que me incluyo. Empero y como conclusión, a pesar de tener bastante claro el asunto, resulta inevitable por lo curioso del hecho preguntarse: ¿por qué un fármaco de marca cuesta cinco o seis veces más que un genérico si se trata de lo mismo?































