Se avecinan las elecciones de octubre y las aspirantes han conformado una avalancha humana inventando toda clase de ardides para ocupar un escaño en el Congreso. Por ende se suman las imitaciones; las Diana Conti, las Hebe de Bonafini, y otras que aparecen en escena cuando la mandataria necesita de su verborragia. La consigna es ponerse en evidencia con la presidenta que al detectarlas ensanche el nido de la Rosada y la manada sea mayor. Es su máxima ambición. Tal es el caso de Florencia Peña, quien orquestó, muy bien asesorada, toda clase de tretas. Su estrategia es alzar la voz a favor de CFK. “me la banco” supo exclamar. Luego vino el cuello ortopédico en Tinelli que nadie se tragó. Debía seguir la “función” y saltó lo del video hot, que en las entrevistas, entre pucheros y lágrimas, conmovió a la teleaudiencia por el deplorable y bochornoso momento que pasó. Utiliza en los lloriqueos a sus pequeños hijos y la platea se emociona aún más. Es evidente que el histrionismo lo copió de “alguien” que en su momento le dio buenos resultados pero, como todo lo ficticio y repetido cansa, la mandataria cambió la actuación por los mensajes airados y violentos expuestos en twitter, donde no se salva nadie, ni el mediático y famoso actor Ricardo Darín. No se sorprendan cuando Florencia Peña y Susana Trimarco, de Tucumán, se postulen para diputadas. Pobre país.































