La evasión de siete reclusos de la alcaidía de la Jefatura de Rosario, en Francia al 5200,
implicó el pase a disponibilidad del personal que en el momento del escape se encontraba de
guardia.
La medida disciplinaria, que supone la apertura del sumario y la
retención de parte de los sueldos, fue dispuesta por el jefe del Unidad Regional II, comisario
general Osvaldo Toledo, que dispuso también la intervención de la División Judiciales y del
Gabinete Criminalístico para investigar el hecho.
Los policías implicados en la medida son un comisario, un subcomisario,
un oficial y dos agentes a los que se les instruye, además, un trámite judicial por el supuesto
delito de facilitamiento doloso de evasión. Lo que presupone que pudieron prestar colaboración para
propiciar la fuga.
La evasión se corroboró el sábado a las 19.30 en un control rutinario.
En ese momento, en el pabellón donde estaban confinados los evadidos había 34 personas. Según
fuentes de la investigación, los internos obtuvieron sierras caseras y cortarton dos barrotes de la
jaula que rodea al pabellón y así accedieron a un pasillo perimetral interno que utiliza la guardia
para las recorridas.
Una vez que los reclusos ganaron ese sitio rompieron los barrotes de una
ventana que se comunica con el patio general del penal. De allí treparon por las altas paredes y
salieron a la calle desembocando en el pasaje Julio Marc, que corre desde Ovidio Lagos a Francia.
Tres de los prófugos fueron capturados el mismo sábado a pocos minutos
de la huida y otros cuatro seguían fugitivos hasta anoche.






























