"Ahora se viene el vuelto". El policía vestido de civil intentaba explicar el
nerviosismo de un grupo de personas que ocupan una de las casillas situadas en la zona semi rural
de Piamonte al 2600 (Lagos al 7900), donde la noche del viernes fue asesinado de un escopetazo en
el cuello un hombre de 28 años que al parecer se acercó hasta el lugar para reclamar la tenencia de
un caballo.
Nadie quiso hablar y algunos hasta negaron que allí hubiera ocurrido un episodio
violento. El presunto autor del disparo, de 21 años, se entregó horas después en la seccional 33ª y
la policía secuestró en esa misma vivienda una escopeta calibre 16 con la que se habría detonado la
perdigonada.
Tierra calcinada. El lugar donde ocurrió el asesinato está dominado por el
paisaje casi agreste. Se llega desde calle Piamonte transitando un sinuoso camino de tierra de unos
200 metros. El calor insoportable y el sol que caía ayer al mediodía con el peso de un camión le
ponían un toque adicional de tensión al ambiente. Allí vive, en un rancho de chapa y madera
reciclada, la familia Caminos, un grupo numeroso que se gana la vida con la elaboración de
ladrillos y el recupero de chatarra.
Fuentes de la investigación indicaron que el viernes, alrededor de las 18, se
llegó hasta ese lugar Diego Oscar Maschio, un hombre que vive a unas 40 cuadras de allí en línea
recta, en Las Flores Este. Una hipótesis que manejaban los efectivos de la seccional 33ª, que actúa
por razones de jurisdicción, indicaba que Maschio les había vendido un caballo a los ladrilleros y
que el motivo de la visita de anteayer habría sido reclamar el pago o la devolución del animal.
La ejecución. Por algún motivo que ayer la policía no pudo establecer, uno de
los Caminos esgrimió una escopeta y disparó sobre Maschio, que recibió una perdigonada de corta
distancia entre el tórax y el cuello. Murió en el acto. Minutos después patrullas de Comando
Radioeléctrico y de la 33ª llegaron hasta el lugar alertadas por una llamada anónima. Para ese
momento, el autor del disparo había escapado. "Vecinos del lugar comenzaron a mencionar a un
sospechoso, integrante de la familia, entonces se los comenzó a interrogar y a meter un poco de
presión", contó un vocero de la investigación.
Horas después, el presunto homicida se presentó en la 33ª con su madre. Se trata
de Edgardo Antonio Caminos, de 21 años. La policía secuestró en la vivienda una escopeta de doble
caño calibre 16, que habría sido utilizada en el crimen. El arma será sometida a pericias. De
acuerdo a lo poco que se pudo reconstruir, Maschio habría llegado solo a la casita de los Caminos y
no se pudieron constatar antecedentes de reyertas previas entre esas personas.
Pacto de silencio. "Acá no pasó nada", dijo ante LaCapital una mujer de unos 40
años en el lugar donde ocurrió todo, mientras un efectivo de la 33ª aguardaba la llegada de unos
peritos de la Unidad Regional II. "No sabemos nada, ni quien está preso. Váyase y llévese esa
cámara, que hace un calor terrible para estar por acá", agregó, y en un tono de voz un poco más
elevado reclamó "No saquen fotos de la casa".
El temor a una venganza se podía palpar en el aire y nadie se atrevía a hablar
de lo sucedido. "Los motivos de la rencilla no están para nada claros. En el lugar hay como un
pacto de silencio. Es una zona muy cerrada para el diálogo", apuntó el investigador. "La hermana
del muerto nos contó que le había vendido un caballo al ladrillero". El joven detenido está a
disposición del juez de Instrucción Nº7, Juan Andrés Donnola.