Asunción. — El nuevo presidente paraguayo Federico Franco, quien relevó al destituido Fernando Lugo, rechazó que en su país se haya dado un "golpe de Estado", como denunciaron Argentina, Venezuela Cuba y Ecuador, y pidió "comprensión" a esos y otros gobiernos sudamericanos, que condenaron el procedimiento contra Lugo. Franco afronta ahora la difícil misión de romper el cerco internacional con que amenazan a Paraguay. Brasil sugirió incluso la expulsión de Paraguay del Mercosur, pero no acompañó la denuncia de "golpe de Estado" del grupo de países que lidera Venezuela.
"Veremos". Para Franco, el gran reto inmediato será aplacar a estos gobiernos, vecinos y del continente, que cuestionaron duramente el veloz juicio político y destitución de Lugo. "La Unasur (Unión Sudamericana de Naciones) tomará su decisión y recibiremos la notificación; veremos los argumentos de la advertencia de sanción. Paraguay es libre, soberano e independiente", explicó Franco en una conferencia de prensa con medios extranjeros, en la que aceptó sólo seis preguntas. "Esperamos que Unasur y Mercosur comprendan esta situación de crisis. No hemos sido reconocidos aún por ningún país, pero aquí el país está tranquilo", añadió Franco.
Franco, de 49 años, era vicepresidente y fue juramentado el viernes como nuevo mandatario luego de que el Senado, en una sesión de algo más de cinco horas, destituyó a Lugo por mal desempeño. Al nuevo gobernante le corresponderá concluir lo que resta del mandato de Lugo, quien debía entregar la presidencia en agosto de 2013.
Franco informó de inmediato la designación del diplomático José Félix Fernández, ex canciller entre 1999 y 2002, como nuevo ministro de Relaciones Exteriores, "cuya principal tarea es ir a Brasil, Argentina y Uruguay para dialogar con sus autoridades acerca de la legalidad y legitimidad de este cambio en la conducción del país".
Paraguay integra el Mercosur con Argentina, Brasil y Uruguay. Estas cuatro naciones también forman parte de la Unasur junto a Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela.
Los presidentes de Ecuador, Venezuela y Argentina, cada uno por su lado, anunciaron que solicitarán la expulsión de Paraguay de esos dos bloques. Franco dijo que su canciller viajará con un mensaje claro a Argentina, Brasil y Uruguay: "Aquí no hubo ningún quiebre democrático. La alternancia de mando a través del juicio político está establecida en la Constitución nacional".
Llamativamente, Brasil, que lideró la reacción de la Unasur contra la destitución de Lugo, no se sumó a esas naciones y evitó hablar de "golpe de Estado", una figura difícil de defender desde el plano jurídico, dado que los pasos que exige la Constitución paraguaya parecen haberse cumplido, aunque a la velocidad del rayo. Esto último es lo que hace atacable jurídicamente el procedimiento, dado que no se dio un tiempo razonable a Lugo para organizar su defensa. "El derecho a la defensa fue vulnerado", afirma el comunicado oficial de los cancilleres de la Unasur del viernes a la noche.
Cortejando al vecino. Franco, que mantuvo diferencias con Lugo desde el inicio de su mandato, prometió que "pagaremos los compromisos de la deuda externa contraídos por los gobiernos anteriores y tendremos un respeto irrestricto hacia la propiedad privada y la producción". En un mensaje directo a su vecino Brasil, aseguró que "los 80.000 colonos brasileños que producen la tierra pueden estar tranquilos. Este gobierno desde 2008 es el único que se ocupó de ellos agilizando los trámites de radicación". Hay en total unos 100.000 brasileños en Paraguay. Muchos de ellos son comerciantes. Franco agregó que "nuestro canciller tiene indicaciones de tomar contacto con su par de Brasil y con la presidenta Dilma Rousseff. Abrigamos el deseo de que las relaciones con Brasil sean armónicas. No creo que Brasil tenga que aplicar ninguna sanción comercial. Creo que los más afectados sin lugar a dudas serían los empresarios brasileños".
Paraguay amaneció en total calma el sábado. Las tiendas abrieron normalmente y pocos policías patrullaban las calles de la capital.
Franco dijo que los nuevos ministros jurarán el lunes. En tanto, Lugo, quien se encuentra desde el viernes en su residencia particular, recibió por teléfono llamados de solidaridad de presidentes de la región, dijo el senador y allegado José Alberto Grillón. Para el secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), Santiago Canton, "es una parodia de la justicia y un atropello al Estado de derecho remover a un presidente en 24 horas, sin garantías para defenderse".
Chilavert
El ex arquero del seleccionado paraguayo José Luis Chilavert sostuvo que la destitución de Fernando Lugo "no fue un golpe de Estado" y criticó duramente a la Unasur. "Como paraguayo me siento muy orgulloso del desempeño de los senadores y diputados de mi país porque no se han dejado avasallar por los cancilleres de la Unasur que con sus maletines vinieron y quisieron comprarlos".