Un tribunal de Lisboa redujo la indemnización por los daños generados a una mujer, a causa de una mala praxis. La sentencia concluyó que ella tenía “una edad en que la sexualidad no asume la importancia que tiene al ser más joven”.

Un tribunal de Lisboa redujo la indemnización por los daños generados a una mujer, a causa de una mala praxis. La sentencia concluyó que ella tenía “una edad en que la sexualidad no asume la importancia que tiene al ser más joven”.
Después de los 50 años, el sexo para las mujeres cuenta poco o nada, según estableció un tribunal de Lisboa, Portugal. En una discutida sentencia, se redujo de 175 mil a 60 mil euros la indemnización por los daños irreparables generados en la actividad sexual de una mujer, a causa de una mala praxis.
La sentencia, muy controversial y discutida, en especial por las organizaciones de género, fue adoptada por el Tribunal Supremo Administrativo de Lisboa. Disparó la polémica al minimizar el daño porque la mujer ya tenía 50 años, “una edad en que la sexualidad no asume la importancia que tiene al ser más joven”, dijeron los jueces.
Estas palabras han enfurecido a las feministas en el país, pero no sólo a ellas. También la Asociación de Mujeres Juristas de Portugal cuestionó que la sentencia “va en contra de los derechos fundamentales de la salud sexual y reproductiva” de las mujeres. Son “derechos fundamentales de la persona que están protegidos y salvaguardados por la Constitución y por los tratados Internacionales de los Derechos Humanos”, afirmó la entidad y pidió la revisión de la sentencia, porque consideró que es “inconstitucional”.
Las juristas recordaron que la edad “realza el disfrute pleno de la sexualidad” y criticaron a los jueces de la Corte Suprema por haber “atentado contra los derechos constitucionales”, entre los cuales figura “una vida sexual activa”.
El caso en cuestión se remonta a 1993 y se refiere a una paciente que se sometió a una cirugía en el área vaginal para la eliminación de las dos glándulas, que causó infecciones continuas y graves. Durante la operación, los médicos del departamento de ginecología del Hospital Central Alfredo de Costa de Lisboa cortaron un nervio. Le causaron graves daños a la paciente: además de sufrir de incontinencia y de dolor crónico, ya no podía tener relaciones sexuales.
El juicio de los magistrados del Tribunal Superior, todos con edades comprendidas entre los 56 y los 64 años, afirma que “la importancia del sexo está disminuyendo de acuerdo a la edad”.



Por Leonardo Stringaro

