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Expertos advierten que la disfunción eréctil puede esconder serios problemas de salud

La mitad de los varones que la sufren también tienen trastornos cardiovasculares, metabólicos, endocrinos o prostáticos. Es el resultado de un seguimiento a 300 pacientes en Rosario.  

Domingo 30 de Noviembre de 2014

Pasarla mal en la cama puede ser una señal de alarma para descubrir serios problemas de salud general. Más allá de las implicancias anímicas, psíquicas y de relación que tienen la disfunción eréctil o la eyaculación precoz en el varón, hay que tener en cuenta que pueden estar mostrando la existencia de alteraciones orgánicas que de no ser tratadas a tiempo impactan en forma negativa en la cantidad y calidad de años por vivir. Así lo revelaron los resultados de un seguimiento a 300 pacientes que se hizo en el área de Andrología de Grupo Oroño, de Rosario.

"La sexualidad masculina es un espejo de la salud general", aseguró Alejandro Oliva, médico andrólogo, quien llevó adelante este estudio observacional.

El profesional señaló que "más de la mitad de los hombres que acuden a nuestra consulta por trastornos de erección tienen patologías relacionadas con lo metabólico, lo endocrino, lo prostático y lo cardiovascular", y agregó que "el motivo de consulta inicial suele ser el problema sexual pero eso quizá nos está avisando de un trastorno metabólico o vascular previo no tratado o mal tratado".

"Es un tema para prestarle mucha atención", dijo Oliva, y mencionó que este alerta "se está dando en todo el mundo porque la disfunción sexual es cada vez más frecuente y se produce en edades tempranas". Si se toma a la población masculina general, uno de cada cuatro hombres a partir de los cincuenta años tiene algún tipo de problemática en lo sexual.

Los dos trastornos más frecuentes que impiden mantener una relación íntima placentera al varón son la disfunción eréctil (antes llamada impotencia) y la eyaculación precoz y pueden ser "la primera señal, el primer síntoma de otro problema como el cardiovascular", remarcó el andrólogo.

El hombre que sufre estas situaciones lo hace en general en silencio y tarda mucho tiempo en visitar a un profesional lo que suele complicar las posibilidades de tratamiento para el trastorno sexual pero también disminuye las chances de detectar otros problemas de salud. "El varón intenta resolver esto con el consejo que escuchó en la mesa del café, con la pastillita que toma el amigo o la receta mágica que le vendieron en algún lado. Es un tema sociocultural que tiene un impacto enorme y que es necesario entender de otra manera, y no sólo los varones sino también las mujeres que muchas veces le ponen la etiqueta al marido o la pareja diciendo: en la cama es un desastre".

El mensaje central es que debajo de un problema de sexualidad puede haber un aviso de un problema más grave para la salud general o para la salud futura. "La recomendación es que un hombre con un trastorno sexual tiene que ser estudiado de manera detallada para descartar todo lo demás. En el caso de la eyaculación precoz, por ejemplo, puede ser el alerta de un problema infeccioso genitourinario, una alteración tiroidea o prostática", explicó Oliva.

El médico dijo que evaluando las historias clínicas de 300 pacientes detectaron que hasta un 30 por ciento de este trastorno eyaculatorio tiene una base fisiopatológica. El resto "seguramente estará en el terreno de lo psicológico y en ese territorio deberá ser abordado pero se hace imprescindible descartar los factores biomédicos ya que no hacer tratamiento alguno o encarar una terapia equivocada puede generar que en un mediano o largo plazo ese hombre tenga expresiones clínicas de mayor compromiso".

 

Edades e impactos. Los problemas para tener o mantener una erección varían según los grupos de edades. Son menos frecuentes en los jóvenes y más comunes entre las personas mayores; sin embargo, advirtió el andrólogo que "se debe prestar especial atención a la aparición de este problema en la etapa juvenil porque suele estar relacionado con un mayor compromiso tanto físico como psíquico".

Cuando el varón ya es grande las dificultades de erección son aceptadas como las disfunciones propias de la vejez, pero para el especialista "no deben dejar de ser atendidas como un síntoma".

Oliva explicó que las dificultades de erección pueden ser totales o parciales, de toda la vida, de una etapa determinada, en relación a cuestiones personales o a un mal momento de la pareja. También pueden estar relacionadas con distintos trastornos eyaculatorios y darse en forma conjunta o aparecer cuando el problema avanza.

En los 300 pacientes rosarinos que fueron analizados, más de la mitad presentaron alteraciones metabólicas (por sedentarismo, obesidad, síndrome metabólico y diabetes) combinadas con el impacto de estos cuadros en el sistema cardiovascular (hipertensión, enfermedad coronaria).

Un tercio de las personas presentó alteraciones endocrinas con niveles bajos de andrógenos u otras alteraciones hormonales.

¿Solucionando o controlando estos problemas de salud se puede revertir el problema sexual? En muchos casos sí, respondió Oliva. "Por ejemplo, una vez que intentamos mejorar lo cardiovascular (que se indica la dieta, el ejercicio físico) en aquellos que lo padecen, podemos entonces abocarnos al problema sexual y encontrar, con el apoyo correspondiente, una buena respuesta".

El médico se refirió a otro tema ineludible: la toma de ciertos medicamentos que es muy común en estos tiempos. "Algunos tienen impacto en la sexualidad masculina. El primero y más frecuente es el uso crónico de psicofármacos particularmente ansiolíticos y antidepresivos que actúan sobre el sistema nervioso central y pueden generar alteraciones del deseo. Y ciertos antihipertensivos (para bajar la presión) o diuréticos que pueden llevar a padecer disfunciones eréctiles".

Oliva destacó que "hoy vemos a la sexualidad masculina como un desafío y debemos tratarla como tal pero sin olvidar que es un verdadero espejo de la situación clínica general".

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