Con El Niño formalmente en desarrollo y a la espera de la fase crítica del fenómeno para esta región, desde la Municipalidad anticiparon que el monitoreo sobre las posibles consecuencias derivadas se extenderá, al menos, hasta finales de abril. Por su parte, el gobierno provincial reglamentó la ley de emergencia hídrica que dispone, entre otras medidas, la creación de un fondo presupuestario oficial ante posibles emergencias.
El Niño ocurre cuando la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial supera 0,5º en promedio de manera persistente durante cinco trimestres móviles (que se actualizan cada mes) y esto, a su vez, se acopla con el fortalecimiento o debilitamiento de los vientos alisios (vientos tropicales que soplan regularmente de este a oeste). En un año sin desequilibrios, esos vientos mueven las aguas cálidas hacia la zona del sudeste asiático y Oceanía para darle espacio al surgimiento de aguas frías y ricas en nutrientes desde las profundidades de las costas de Sudamérica. Basta apenas con que alguna de las variables cambie su regularidad para que ese equilibrio se rompa naturalmente, algo que pasa cada dos a siete años y que dé paso a un fenómeno que suele durar entre 9 y 12 meses.
Si bien El Niño ocurre hace miles de años bajo esa dinámica, este episodio llega acompañado de un contexto particular: un planeta que supera sus marcas anuales de temperaturas máximas producto del cambio climático provocado por las actividades humanas y océanos que rompieron sus récords de temperaturas entre 2023 y 2026 de forma consecutiva.
Con un pronóstico consolidado, desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunciaron oficialmente que El Niño se desarrollará en su fase "muy fuerte" hasta fin de año, la escala más alta prevista por el organismo para este fenómeno. Además, aseveraron que se extenderá, al menos, hasta febrero del 2027.
El Niño en Rosario
El período crítico marcado por las autoridades se prevé para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, los equipos de Gestión de Riesgos de la Municipalidad contemplan una ventana de acción que llega hasta finales de abril del año que viene.
Rosario tiene, entre octubre y abril, promedios de precipitaciones acumuladas que superan los 100 milímetros (mm) en cada uno de los meses que componen la franja temporal. Teniendo en cuenta ese punto de partida, una eventual intensificación de lluvias producto de El Niño muy fuerte dejaría valores por encima de las cifras regulares aunque esto, por sí solo, no puede anticipar si las lluvias serán débiles, moderadas o intensas.
Las intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos es una de las consecuencias del cambio climático que ya se verifican en Rosario.
Foto: Marcelo Bustamante / Archivo La Capital
Con esta información, el monitoreo de los equipos municipales continuará hasta que finalice el lapso mencionado, anticipó a La Capital el titular de la Dirección de Gestión de Riesgos y Protección Civil, Gonzalo Ratner: "Febrero, marzo (el mes más lluvioso del año en promedio, con 138,4 mm, según registros del Servicio Meteorológico Nacional) y abril son los meses para prestar especial atención".
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"Se viene trabajando (en prevención) desde comienzos de año. La provincia tomó canales y arroyos para devolverle sus cotas originales y desde la Municipalidad se hizo tarea de rectificación de zanjas y demás tareas preventivas. Esto va a seguir de manera permanente", anticipó.
Altura del río Paraná
Las lluvias no serán el único registro que atenderán desde la repartición: también la altura del río Paraná será una variable a tener en cuenta. "La diferencia de Rosario es la ubicación que tenemos. Al ser el final de la cuenca de los arroyos y estar sobre el río Paraná, la altura nos influye. Tener el río alto dificulta el drenaje de agua de lluvia", explicó Ratner.
La última vez que El Niño se desarrolló de manera intensa en Rosario fue entre 2015 y 2016. En ese entonces, La Florida se quedó sin playa por la crecida del río Paraná.
Foto: Archivo La Capital
Además, remarcó que una de las características de El Niño fuerte o muy fuerte es que generan un incremento en la altura del río. A modo de ejemplos, mencionó el último fenómeno de esta intensidad, ocurrido en el período 2015-2016, además de otros, como los de 1997-1998, 1991-1992 y 1982.1983. "No todas las crecientes se dan durante El Niño, pero sí todos los Niños fuertes terminan generando crecientes por el incremento de lluvias en la cuenca", detalló.
Fondo presupuestario especial
Este martes, el gobierno provincial reglamentó la ley provincial Nº 14.447, que declara la emergencia hídrica en Santa Fe y fue aprobada en primera instancia por el Senado, el 6 de agosto pasado. Una semana después, la Cámara de Diputados se expidió en igual sentido.
Los puntos salientes de la nueva normativa giran en torno a las contrataciones directas ante emergencias y al Fondo de Emergencia Hídrica. Respecto del primero, la ley indica que el gobierno provincial podrá comprar, mediante contrataciones directas o licitaciones a corto plazo, bienes, servicios y equipamientos que se usen para controlar los posibles excesos hídricos.
Por su parte, el Fondo de Emergencia Hídrica será un instrumento que manejará el Ministerio de Gobierno e Innovación Pública, a cargo de Fabián Bastia, y se conformará a partir de reasignaciones presupuestarias dispuestas por el propio Poder Ejecutivo y Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que sean específicamente destinados a confrontar la emergencia, además de otros aportes y transferencias adicionales.
Qué se espera de El Niño en Santa Fe
El último pronóstico climático trimestral del SMN, correspondiente a septiembre-octubre-noviembre, indica que Rosario tendrá lluvias en valores normales o por encima de lo normal. Las autoridades provinciales ya anticiparon, en varias de las reuniones periódicas que vienen desarrollando en el marco de la llegada de El Niño, que los últimos meses del 2026 serán los más críticos.
La distribución del pronóstico no es la misma para toda al provincia: para el noreste de Santa Fe, la probabilidad es de lluvias por encima de lo normal, en una región que viene padeciendo las precipitaciones desde principios de año.