Felipe Augusto González Olart tiene 29 años y es colombiano. Más precisamente de Bogotá. El
pasado 15 de abril llegó a Rosario para cursar un posgrado en comunicación digital interactiva en
la UNR y se instaló en un hostel céntrico. Allí se conoció con otro joven que le dijo ser
venezolano y estar en la ciudad haciendo una residencia en medicina. Rápidamente los muchachos
hicieron migas entre ellos y se pusieron de acuerdo para alquilar un departamento en forma
conjunta. Sin embargo, lo que parecía ser el inicio de una buena relación que abarataría los costos
de estadía, se destruyó la noche del viernes cuando Felipe volvió a la vivienda y notó que su
compañero se había escapado con todo su dinero y muchas de sus pertenencias.
“Estoy destrozado. No tanto por lo material y el dinero porque de
alguna forma me las voy a arreglar. Sino porque este muchacho me llevó una notebook en la cual
tenía almacenado mi trabajo de muchos años como fotógrafo independiente y el desarrollo de un
proyecto de educación ambiental que estaba realizando en mi país”, confió Felipe a
La Capital poco después de radicar la denuncia en la seccional 4ª de policía.


































