Al leer la carta del pasado domingo "El aborto es un asesinato", donde Alicia Pereiro dice sentir "mucha tristeza e indignación" en cuanto a la despenalización del aborto, tengo que decirte Alicia que yo siento a la vez por vos mucha vergüenza. La liviandad novelesca con que tratás el tema me revuelve el estómago. Muchas de las mujeres que deciden abortar lo hacen por cuestiones menos románticas que la diferencia de clases sociales como las que vos mencionás y que luego decidieron no llevar a cabo tus padres; y ni hablar de cómo alentás a ir en contra, aun de un consejo médico. Me parece mezquino que pongas muy por delante tus ganas de ser madre antes de pensar en las dificultades que hubiese tenido que sobrellevar tu hijo, si efectivamente hubiese nacido enfermo. Los hechos no mienten, una mujer que decide llevar adelante un aborto, lo hace tanto si se lo permiten como si no, y la que muere es aquella que no puede pagarlo. Nosotros como sociedad deberíamos estar a la altura y poder ayudarla.




































