Deseo compartir con los lectores una ilustración, con una enseñanza para la vida. Es sobre un pescador que siempre perdía el rumbo para volver a su lugar de origen, hasta que un día sus compañeros le regalaron una brújula para que se pueda guiar en medio del mar. Para sorpresa de sus buenos amigos, volvía siempre más tarde que los demás porque nuevamente perdía su rumbo. Cuando le preguntaron que había pasado, le contestó que ese aparato no funcionaba bien, porque "cuando parece que voy al sur, la brújula marca que estoy viajando al norte". En realidad, la brújula no estaba fallada sino que el equivocado era él, porque actuaba según lo que a él le parecía y no a lo que el instrumento le indicaba. Trasladando esta narración a nuestras vidas, ¿tenemos alguna brújula que nos guíe en nuestro diario andar, en nuestras decisiones y objetivos?, o ¿andamos simplemente según nos parece? Cuidado, no siempre lo que "nos parece" es el camino correcto y es importante tener una información fidedigna en cuestiones trascendentales que afectan no sólo nuestras vidas en este mundo sino que trascienden a la eternidad. La Biblia dice que hay caminos que al hombre les parece derecho, pero su fin es camino de muerte. Necesitamos sabiduría para conducirnos en relación a nuestras familias, con nuestros semejantes, para tomar decisiones, para elegir alternativas y así cada uno tiene sus problemas para enfrentar y resolver a medida que pasan los años. Pero hay un problema que por su trascendencia es el más importante de resolver y es saber dónde vamos a pasar nuestro destino eterno una vez que nos toque dejar este mundo. La única "brújula" dejada por Dios es la Biblia. Allí están, cual manual perfecto, las respuestas a los grandes interrogantes, hallando en ella el sentido, el propósito y la realización de nuestra vida.

































