Una información es un conjunto de datos ordenados y procesados para ser transmitidos. El objetivo de buscar información es para que podamos tomar las decisiones adecuadas en las distintas circunstancias de la vida. Por supuesto, el que tomará mejores decisiones será aquel que esté mejor informado. Una información errónea nos llevará a tomar malas decisiones. Un aspecto muy importante para conocer si estamos bien informados es averiguar cuál es la fuente de la que proviene dicha información para comprobar si es fidedigna, verdadera, cierta, veraz y por supuesto confiable. Hay algunas decisiones que si se toman mal o bien las consecuencias pueden ser menores porque pueden ser subsanadas. Por ejemplo, si me informo mal sobre qué ómnibus tengo que tomar para ir al norte y me informan mal, las consecuencias pueden ser llegar más tarde a un lugar, o perder un turno que luego podemos solucionar. Hay otras en que las consecuencias pueden ser un poco más graves. Por ejemplo, si un empresario es mal informado sobre aspectos económicos y financieros de su empresa y como resultado toma una muy mala decisión puede perjudicarlo económicamente y en algunos casos llevarlo a una catástrofe financiera. Hay otras más graves aún: si una persona es mal informada sobre la necesidad de determinado tratamiento en su salud, ya las consecuencias pueden ser peores porque afecta a su cuerpo. Pero hay decisiones que son tan importantes y trascendentes que afectan no sólo nuestra vida presente sino que trascienden por toda la eternidad. Dijo el Señor Jesucristo: ¿de qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y al fin pierde su alma? Por supuesto, me estoy refiriendo a informarnos sobre la solución al mayor problema que tenemos que enfrentar los seres humanos, y es donde hemos de pasar la eternidad, o en otras palabras cuál va a ser nuestro destino eterno una vez que terminemos nuestra existencia en la tierra. Cristo dijo muy claramente que después de esta vida continúa otra y que esta última será para siempre. También enseñó que la muerte es solamente la puerta que nos introduce a esta nueva dimensión y que existen dos únicos lugares posibles, uno en las moradas de Dios que la Biblia llama cielo y otro apartado de Dios que la Biblia llama infierno. Apreciado lector, ¿tiene ya resuelto este problema? Hoy llega hasta usted esta buena noticia. Dios proveyó la solución. Dice la Biblia que delante de Dios todos somos pecadores, pero Jesús vino al mundo para morir en la cruz por nuestros pecados y así darnos un lugar en el cielo. Si creemos de todo corazón seremos salvados desde ahora y para siempre.



































