Cuando la Municipalidad estableció el estacionamiento medido y lo adjudicó a un concesionario privado, la justificación para la medida que implicaba un costo adicional a la patente que pagamos fue que optimizaría la rotación de los vehículos para facilitar el acceso al comercio y otras actividades. Simplificando, mejorar la actividad comercial y la comodidad de los clientes. Esta ingeniosa presentación se fue desdibujando con el paso del tiempo, por ejemplo cuando se extendió el sector concesionado a zonas netamente residenciales, se agregaron zonas para compensar la pérdida de ingresos por prohibición del estacionamiento en otras, la transferencia anticonstitucional del poder de policía que es monopolio del Estado al concesionario facultándolo a confeccionar multas y otros discantes semejantes. Paralelamente, la ciudadanía nunca fue informada sobre el destino y montos de lo recaudado, situación que propone dudas justificadas. En estos días el maquillaje se lavó para facilitar la actividad comercial en las fiestas de fin de año y se levanta temporalmente el estacionamiento medido. ¿En qué quedamos?



































