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Está muy grave un empresario baleado cuando llegaba a su casa

El hombre tiene 63 años y es dueño de una desagotadora. Le pegaron cuatro tiros y no le robaron nada. Fue en el barrio La Bajada.

Jueves 22 de Agosto de 2013

"Luis apurate, me estoy muriendo". Apretando los dientes por el ardor de los cuatro plomos que le habían atravesado el cuerpo, Rubén José Alvarez, de 63 años, le pidió ayuda a su vecino, el primero que salió a ver cuando media docena de disparos rompieron la calma en Estado de Israel y Leiva, en el barrio La Bajada, en el sudeste de la ciudad. La mecánica del ataque sobre la humanidad de Alvarez, dueño de la desagotadora "El Gitano", destruyó toda posibilidad de vincular el ataque con una tentativa de robo. La víctima bajó de su Volvo modelo 98, el que estacionó sobre la vereda del depósito, y cuando se dio vuelta al escuchar el sonido del motor de una moto de alta cilindrada recibió cuatro plomos calibre 9 milímetros que lo impactaron en el abdomen. Otro balazo impactó en la puerta trasera del auto de Alvarez y un sexto disparo pegó en el portón del galpón.

Alvarez nunca perdió el conocimiento. "Cuando salí a ver qué habían sido esas explosiones me encontré a Rubén trastabillando. Lo senté en uno de los macetones que hay en la vereda y enseguida llegó la policía y la ambulancia. El me contó que cuando bajó del auto escuchó el ruido de la moto y enseguida tenía el tipo que le disparó. Rubén quiso guarecerse detrás del auto, pero no le dieron tiempo", explicó Luis.

De sorpresa. Todo ocurrió el martes, pasadas las 17, y es investigado por el juez de Instrucción Hernán Postma. "Mi papá nunca perdió el conocimiento. Lo operaron y como los balazos le lesionaron el intestino tuvieron que extirparle una parte. Además tiene afectada la vejiga y le drenaron casi tres litros de sangre", explicó Marisol, hija de la víctima. Alvarez, en tanto, anoche estaba internado en estado reservado en el Centro Médico Ipam, en Sarmiento y Gaboto.

El barrio La Bajada, donde nació y dio sus primeros pasos Lionel Messi, está ubicado en la zona sudeste de la ciudad y debe su nombre a la desmantelada estación de trenes del viejo ferrocarril Compañía General Buenos Aires. Uno de sus límites naturales es el paredón del ex batallón del 121 y está conformado por un laberinto de calles semicortadas. Es un escenario que hay que conocer bien si el plan es un ataque a balazos como el ocurrido.

Rubén Alvarez vive desde hace casi tres décadas en Estado de Israel al 300, esquina Leiva, que a esa altura es una cuadra contenida entre dos paredones. Según confiaron sus vecinos, el nombre de la empresa de camiones atmosféricos "El Gitano" le quedó a Alvarez de la época en que se rodeaba de vecinos de la comunidad, alojados hoy en Oroño al 4200. También indicaron que Alvarez se dedicaba a la compra y venta de autos. "Dentro del depósito hay dos o tres Mercedes Benz que no son tan nuevos, pero están buenos", explicó un vecino.

El martes Alvarez llegó a las puertas del depósito, ubicado al lado de su vivienda de dos plantas, manejando su Volvo modelo 98 color blanco. Lo estacionó sobre la vereda, paralelo a la calle y se bajó. En ese momento escuchó el motor de una moto "de alta cilindrada", según comentó la víctima a su vecino. El rodado apareció por Estado de Israel de este a oeste. "Cuando Rubén escuchó el motor se dio vuelta en dirección al lugar del que provenía el sonido y ahí le dispararon. Uno de los balazos, el que más daño le hizo, lo impactó sobre el costado izquierdo del abdomen y el proyectil le salió por el lado derecho", contó el vecino. La víctima, un hombre corpulento, no tuvo tiempo para guarecerse detrás de su auto.

Mano precisa. El maleante que gatilló la 9 milímetros era un "profesional" si se piensa que en la escena del crimen fueron recolectadas seis vainas servidas y la víctima recibió cuatro impactos. Los pesquisas destacaron que "no es sencillo impactar con un arma de tan grueso calibre un cuerpo en movimiento y la víctima tiene cuatro heridas". Un allegado a la causa indicó que aunque malherido, Alvarez pudo hablar con la policía. "Les dijo que se bajó del auto, que cuando iba hacia el portón escuchó el ruido de una moto, que se dio vuelta y que ahí le dispararon. Y que eran dos personas en una moto de alta cilindrada", confió el vocero.

"Yo estaba en mi casa y escuché el estruendo. ¿No sabés el ruido que hicieron los tiros? Salí y me decía: «Luis, me balearon. Me estoy muriendo». Yo le pedí a mi esposa que llamara a la ambulancia y llegaron rápido, junto con la policía. Se puso frío enseguida", contó Luis, el vecino. "Para mí lo venían siguiendo, porque fue muy poco el tiempo entre que se bajó del auto y lo hirieron", agregó el hombre. Sobre el móvil del ataque, sólo conjeturas. La denuncia fue radicada en la comisaría 11ª.

Dudas

Para los investigadores está poco claro el motivo del ataque a Alvarez, aunque de algo están seguros: no fueron a robarle.

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