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Escuchas telefónicas exponen la relación de un policía con Los Monos

Narcotráfico y violencia. Están en el expediente que investiga a la banda de Las Flores. El sargento Juan Maciel les informa sobre un atentado tras el crimen de Pájaro Cantero.  

Domingo 22 de Septiembre de 2013

El 28 de mayo pasado una camioneta se detuvo frente a la luz roja del semáforo de avenida Francia y Acevedo, frente al Centro de Distrito Municipal Sudoeste. Eran alrededor de las 5 de la tarde y en pocos minutos los chicos de una escuela allí ubicada iban a salir a la calle. Entonces, el vehículo fue acribillado con una treintena de disparos de calibre 9 milímetros disparados presuntamente por al menos dos jóvenes que escaparon en motos. Las dos personas que iban en las butacas delanteras de la camioneta murieron en el acto. Eran Marcelo Alomar, de 35 años, y Nahuel César, de 24 años. La madre de César, que iba en uno de los asientos traseros junto a su esposo y dos niños, recibió un balazo en la base del cuello que la dejó cuadripléjica. El marido, en tanto, sufrió heridas leves; y los menores fueron los únicos que resultaron ilesos.

Se trataba del segundo atentado demencial producido tras el asesinato de Claudio "Pájaro" Cantero, el líder de la banda de Los Monos ejecutado a tiros frente al boliche Infinity Night de Villa Gobernador Gálvez la madrugada del 26 de mayo. El primero de esos ataques fue el fusilamiento, también dentro de un auto, de Diego "Tarta" Demarre, quien aparecía como dueño de la disco donde habían matado a Cantero y fue acribillado a metros de su casa de bulevar Seguí y Maipú el 27 de mayo. Los investigadores de ese episodio y del registrado frente al Distrito Sudoeste no dudaron en sostener que los dos hechos habían sido represalias directas lanzadas por los allegados a Pájaro Cantero para vengar su muerte.

Averiguaciones. Las escuchas telefónicas incorporadas en la causa que lleva adelante el juez de Instrucción Hernán Postma, a cargo de la investigación del crimen de Canetro, y también su par Juan Carlos Vienna por el homicidio de Martín "Fantasma" Paz, ocurrido el 8 de septiembre de 2012, no solamente parecen dejar claro que la familia Cantero estuvo detrás del ataque perpetrado frente al Distrito Sudoeste y del cual fue víctima la familia César. Sino también de cómo algunos de los integrantes del clan de Los Monos se obstinan, minutos después de ocurrido, en averiguar el resultado de la fatal balacera que tuvo como escenario la esquina de Francia y Acevedo y la identidad de las víctimas.

También se aprecia en las desgrabaciones de las llamadas telefónicas la colaboración que los Cantero recibieron ese día de un policía que por entonces trabajaba en la Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad de la provincia, el sargento Juan "Chavo" Maciel, quien individualiza en comunicaciones radiales a las personas muertas y heridas en el atentado. La inferencia es para el asombro: un policía que tenía la misión de investigar a Los Monos le reporta a éstos, presuntos autores de un ataque homicida, los resultados de esa acción. Por ese vínculo con la banda, el oficial fue detenido y hoy cumple con el regimen de prisión domiciliaria (ver aparte).

En la comunicación radial captada el 28 de mayo, día del atentado en zona sur que se cobró la vida de Marcelo Alomar y Nahuel César, conversan dos personas desde los aparatos atribuidos al sargento Maciel y a Ramón Machuca, también conocido como "Monchi Cantero", uno de los líderes de Los Monos aún prófugo de la Justicia y con pedido de captura nacional e internacional. Allí se escucha el siguiente intercambio de palabras:

Monchi: Hey, los QRT (muertos) cuál son? Los que me dijiste?

Maciel: Sí, Alomar y el hermano, Nahuel. La vieja está grave, tiene una (bala) en el cuello, y el canoso que iba atrás tiene un roce, ese no tiene nada.

En una conversación previa (registrada en el expediente como la comunicación 110) Chavo Maciel dice a uno de sus interlocutores, que era seguido por su pertenencia a la banda de Los Monos, sobre este doble homicidio: "Uno tiene un tatuaje en el brazo que dice Nahuel y el otro creo que dice César, pueden ser los hijos. Ahí te confirmo. Aguantá un cachito que te lo confirmo bien". Luego Chavo corrige aportando la identidad definitiva de los muertos: (comunicación 132): "Son Alomar y el hermano de Milton César, no es la madre como yo te dije".

Los autores. El asesinato de Claudio Pájaro Cantero produjo una enorme incertidumbre inicial sobre los autores del hecho que conmovió al mundo criminal de la ciudad. Esa perplejidad se nota en el núcleo íntimo de la víctima a partir de las escuchas telefónicas ordenadas por la Justicia.

Es que desde un principio a oídos de los Cantero llegó el dato de que entre los homicidas de Pájaro estaba un tal Milton, aunque en principio parecen ignorar si ese muchacho es Milton César o Milton Damario, un joven sindicado como brazo armado de la banda que lidera desde Villa Gobernador Gálvez Luis "Pollo" Bassi.

César estuvo imputado por el crimen de Cantero, aunque luego recibió falta de mérito. El lo atribuyó a un error, incluso en una entrevista que dio al programa Trascendental de LT8. El segundo, Damario, está detenido desde hace unos diez días acusado de ser uno de los autores del homicidio de Cantero.

"Nosotros sabemos bien posta quien fue, fueron Macaco y Damario. Y no sabemos cual es la pierna que manejaba la chata", en la que presuntamente escaparon los homicidas. El comentario fue captado en una escucha del teléfono de Monchi Machuca conversando con el sargento Juan Chavo Maciel. Macaco es Facundo Muñoz, quien también está preso desde junio último por el crimen de Pájaro. Este es el diálogo captado:

Monchi: ¿Qué onda Chavo? ¿Todo tranquilo?

Chavo: Todo tranquilo. ¿Vos?

Monchi: ¿Es verdad que se presentó el gil de Milton?

Chavo: ¿Cómo?

Monchi: Que si no te enteraste nada si se presentó el gil de Milton César

Chavo: Eh, no. ¿Vos viste el diario? Apareció hablando en la radio el gil.

Monchi: Sí, eso sabía yo. Porque justo uno escuchó, prendimos la radio pero no lo pudimos agarrar. Justo enganché cuando había terminado de hablar, pero en el diario salió lo que dijo.

Chavo: No, pero entrá a La Capi, entra en la compu viste, en LaCapital, fijáte que está el audio. Está todo el reportaje de lo que dijo. Le echa la culpa al otro Milton, a Damario.

Monchi: Sí, nosotros sabemos que..... nosotros sabemos bien posta quien fue, fue el Macaco y Damario. Y no sabemos cual es la pierna que manejaba la chata. (...) Hace un rato me habían avisado que se había presentado (...)

Chavo: Sí, por el hijo, la mujer, que se yo. Hay que ver si lo hace. Habría que averiguar en tribunales a ver si se presentó por lo que le pasó a tu hermano (se refiere a Pájaro). El abogado de ustedes tiene que saber.

Monchi: Sí, pero nosotros dijimos que no vamos a hacer denuncia. Dejálo, si no se presenta mejor.

Chavo: No, ya sé Monchi. Pero el tema es que por más que ustedes no hagan denuncia, al ser un delito así el juzgado actúa de oficio (...)

Monchi: Listo, dale. Si llegás a saber algún dato de dónde anda Damario avisame al toque.

Chavo: Lo que sé es lo que vos sabías. Se calzó el bolso y se fueron a la mierda.

Damario finalmente fue apresado en una estación de servicios de la ciudad de Santo Tomé, a pocos kilómetros de la capital provincial, el pasado miércoles 11. Allí, como así también en la zona de Sauce Viejo, las antenas de telefonía habían detectado la presencia del muchacho acusado por el resonante homicidio. En su poder tenía 50 mil pesos en efectivo y 11 teléfonos celulares.

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