Estoy en contra de la pena de muerte, no tenemos derecho a quitarle la vida a nadie. Ese derecho es sólo del Creador. Pero el gobierno debe discutir sobre la raíz del problema, no las consecuencias. Hay que implantar ya un control de la natalidad en las zonas urbanas más humildes. Hablo de vasectomía y ligadura de trompas. ¿De quién es el negocio que vengan tantas criaturas al mundo que no van a tener alimentación adecuada, educación y cariño? Que generalmente son abusadas, explotadas, se drogan desde pequeños y terminan siendo los asesinos del futuro. Hay que enseñarles a planificar su familia. ¿Cuándo va a haber un gobernante con los testículos bien puestos que se plantee una solución radical sobre el tema? Veo en el centro de la ciudad nenas de 13, 14 años pidiendo en la peatonal embarazadas. ¿Ese bebé qué futuro tiene? Basta de hipocresías y debatamos el tema en el Congreso. Eso va a ser realmente democracia.




































