Héctor Cardozo tenía 50 años y en el barrio Tablada lo conocían como John Paul. Su historia
estuvo marcada por infortunios. Caminaba con dificultad por una discapacidad motriz, tenía
problemas psicológicos y una profunda adicción a las drogas, situaciones que lo llevaron a estar
internado en institutos psiquiátricos. En la madrugada de ayer su vida se apagó en forma violenta
durante una pelea con un muchacho de 17 años en la que recibió tres puñaladas mortales. El supuesto
agresor también resultó herido y fue detenido, pero se desligó del crimen.
El adolescente detenido, Joan C., fue interrogado en sede policial y
aseguró que el atacante fue otro hombre que los apuñaló a ambos. Pero la policía indicó que un
testigo del crimen lo señala a él como autor de las puñaladas. Según fuentes de la pesquisa, el
chico también tiene un problema de adicción a los estupefacientes y registra una causa por robo a
mano armada.
Hasta anoche la motivación del crimen no estaba determinada con certeza,
pero los investigadores señalaron que el no fue el desenlace de un robo ni una disputa por la venta
de drogas. “Al parecer discutieron porque el agresor quería algunos de los psicotrópicos de
la víctima”, explicó una fuente.
Sin embargo, el trasfondo del tráfico de estupefacientes rodea al caso.
El hecho ocurrió en una zona donde las disputas entre bandas por el control de la comercialización
de drogas son habituales.


































