Según la Real Academia Española de Letras, previsibilidad es condición de previsible, es decir que puede preverse. He trabajado 52 años en una de las más importantes empresas que tuvo el Estado por la cual en los últimos 36 años de su vigencia pasaron 44 presidentes; con una media de 8,2 meses de gestión. Cada nuevo presidente que llegaba a la misma lo hacía con un plan bajo el brazo y con idea fija de "romper" todo lo que había hecho su antecesor, y más aún si éste era de un signo político distinto. Esta modalidad, si no da lugar a que se analicen con detenimiento previo sus alcances y consecuencias arrojan a la postre resultados que por lo general configuran una mortífera pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo. Si una entidad tiene sólidos proyectos, planes y más aún programas en ejecución, aplicar el principio de que todo lo que hicieron sus antecesores estuvo mal o equivocado sin analizarlo previamente, entra en la teoría de la imprevisibilidad. En un año electoral, donde posiblemente en muchos casos vayan a producirse cambios de autoridades, es sugerible que quienes asuman sus nuevos cargos tengan muy en cuenta la acción y efecto de disponer lo conveniente para atender los planes previsibles sin afectar aquellos. En nuestro territorio provincial existen algunos proyectos, planes y programas concebidos con visión de futuro, los que han ocupado a profesionales y técnicos durante muchas horas de arduo trabajo intelectual y material, y sobre todo económico que es menester no desecharlos sólo porque esos esfuerzos fueron realizados por gente de otro signo político. Allí reside, precisamente, el valor de la previsibilidad; es decir que si se quiere desechar algo que no gusta o que no sea congruente con los planes y programas por venir, no se desechen totalmente los elaborados con buen criterio, sino tratar de hacer el máximo aprovechamiento de todo lo bueno que tengan estos y si fuese posible mejorarlos, pero no desestimarlos. Ello, a fin de cuenta, demostrará a la opinión pública que los argentinos somos capaces de tener continuidad al no desperdiciar esfuerzos realizados por nuestros antecesores. Un buen ejemplo de continuidad nos lo ha dado la construcción de la autopista Rosario-Córdoba. El "plan estratégico provincial Santa Fe", el "plan estratégico Rosario metropolitana (per 10)", el "plan integral de movilidad" y el "código urbano", entre otros, son los documentos que debieran aprovecharse para tener continuidad de gestión. El compromiso debiera ser avanzar sobre lo que ya está encaminado y no romper lo que está armado sólo porque quien lo hizo pertenezca a otro signo político o porque no se comulga con lo que otros piensan.


































