A modo de último recurso decidí escribirles esta carta por un tema no menor que está pasando tanto en Rosario como en el resto del país. Desde hace ya muchos años se utiliza al caballo como una herramienta de trabajo, sometiéndolos a trabajos exigentes con cargas muy pesadas, siendo golpeados y obligados. Todos ellos se encuentran en muy mal estado, muchos desnutridos, yeguas preñadas y todos sin herraduras. Su caminar en el asfalto sin herraduras sería como caminar descalzos sobre el piso caliente. Por cuestiones de desigualdad social entendemos que quizás esa sea su única forma de trabajar, pero no me parece justo que estos animales inocentes tengan que pagar por ellos. Sobre todo por las malas condiciones en las que se encuentran. Entiendo también que la solución no es quitárselos como si nada. Existen otras soluciones, como por ejemplo otorgándoles trabajos municipales (barrenderos, jardineros, entre otras tareas), brindándoles un vehículo alternativo que consiste en una bicicleta con una especie de caja en la parte de atrás muy amplia, y como última opción sería cambiando los caballos por bolsones de comida. Muchas personas de mente cerrada creen que con darle agua a los caballos y que coman "pastito" es suficiente para que puedan vivir. Quizás si estuvieran en el campo, sin gastar energías eso bastara, pero no lo están. Están constantemente recorriendo las calles, sea el clima que sea. Tuve la mala suerte de ver un caballo atado a metros del fuego que causaron las personas que viven en la vía cercana a los cines Village. Demás está aclarar que el pobrecito comía del poco pasto quemado que quedaba. En varios países, como por ejemplo Colombia, ya se prohibió definitivamente la tracción a sangre en las calles, y esos caballos fueron dados en adopción, ya terminaron los años de esclavitud, no seamos un país atrasado. Progresemos. Les sugiero a las autoridades que recorran las calles de Rosario y verán como los carreros someten a estos caballos, obligándolos a ir por subidas con grandes cargas y golpeándolos. Esto es un símbolo de explotación. Yo no soy ni proteccionista ni tengo una fundación, soy una ciudadana que quiere un cambio, yo sé que esto se puede lograr. Mi sugerencia para comenzar este proyecto sería que policías o agentes de Tránsito se ubiquen en los principales sectores de donde salen los carreros y se los frene, y le cambien el caballo por un vehículo alternativo, y que trasladen a los animales a un campo donde reciban atención veterinaria. Pensarán que no es fácil conseguir ese lugar, pero gracias a Dios tengo un lugar para ofrecer. Ya se juntaron firmas, se hicieron marchas, pero no logramos nada. Me comuniqué con la intendenta pero no hubo respuesta. Considero que es más importante resolver este asunto que, por ejemplo, construir bicisendas. Creo que es tiempo de que esta situación cambie y darle a los caballos una segunda oportunidad de vida.



































