Desperdicio parte de mi tiempo —que utilizo para escribir en una revista y en un espacio Info de mi ciudad— pero no resisto la tentación de contestar la carta escrita por Darío Maruco, en la edición del 24/12 pasado. ¿Por qué? Porque mientras en la misma edición aparecen otros dos títulos aludiendo a la Navidad más adecuados a una fecha cara a los cristianos del mundo, me encuentro con otro cuyo contenido aborda el tema político también siempre plausible si se expone con seriedad en los tiempos que transitamos. Yo también escribí el 18/9/15, pero antes de las elecciones y le refresco parte del final: "…Los que pasaron e hicieron cosas buenas y otras malas, por intereses personales reñidos con sus deberes hacia la Nación, que esperen. Dentro de cuatro años, tendremos indicios como para saber a qué atenernos (…); votemos por otros y exijamos que cumplan a su debido tiempo. Dios y una patria agradecidos, mirarán con buenos ojos nuestra decisión y nos ayudarán a no fallar en el intento". ¿Entonces qué? Que este señor pretende de entrada que lo escrito se tilde de objetivo (imposible), sin que nadie le ponga rótulo y sin embargo presenta una comparación que nada en la ironía, sobreexponiendo la alta dignidad e investidura de quien debe hacer honor a los símbolos (¿de qué símbolos habla, después de tanta falsedad que los ensució y se tuvo que aguantar hasta el hastío de parte de CFK y sus corruptos protegidos? Me fastidió que, groseramente, le parezca un baile más de CFK en la Rosada (igual a tantos otros como cadenas nacionales usó para expresar su "orgullo") pueda estigmatizarse, mientras que el muy tímido y moderado moverse del electo presidente Macri en el balcón, a pedido de una muchedumbre (debió ser la mitad de los argentinos, porque la otra se encargó de dividirla la jefa saliente) le "quede bien" y sea criticable. Por lo que después expresa, ¿no coincide en que habiéndose sacado la banda presidencial, Macri, dudando, hizo moderadamente como un ciudadano más lo que le pidieron, como un desahogo de la tensión protocolar y después de tanto protocolo y de emociones que pasaron por su piel en una Casa Rosada que recién pisaba? Usted, que pide que es hora de dejar de ser como Nación el hazmerreír del mundo y demanda "más trabajo, más seguridad, educación y cultura (lo único serio que rescato de su poca firmeza para no embarrar la cancha), ¿no encuentra trivial lo "bailado" y que se le debe otorgar un "beneficio de inventario" a Macri ante ese gesto fuera de lo protocolar? ¿Y que el opuesto totalmente de CFK. es lo que lo hizo realmente "bailar" ante la herencia recibida? El día después —y los que siguieron hasta ahora— hizo realidad medidas prometidas y muy sensatas para el país devastado por tanta mentira, no sólo en lo económico sino en lo institucional. Como ser humano, sin tinte peronista ni radical se equivocó y se retractó, tal como dijo en campaña que lo haría. Allí tiene una diferencia abismal entre una y otro. Deje de dudar, porque el "hazmerreír ante el mundo" lo provocó la propia CFK. cuando dijo en presencia de multitud de países que "la Argentina tiene el 5 por ciento de pobreza". ¡Qué bien nos hizo quedar a los argentinos! ¿O usted duda de que un Máximo Kirchner sea diputado (de La Cámpora) y diga que los perdedores del FPV. no deben ir a una interna "porque la jefa de Estado es mi mamá"? Su cierre es diplomático y con dudas. Por favor, deje de lado el tono burlesco y sea serio de verdad con los símbolos que pregona. Nunca más que ahora hay que ser tolerante y paciente. Ahora todos piden y exigen al nuevo gobierno sin noción del tiempo. Hay una oposición que echa leña al fuego y seguirá con la "vendetta". luego de ser fanáticos por una autocracia oprobiosa llena de desigualdades y que por lo tanto nunca fue demo = pueblo, cracia = gobierno. ¿Cómo dice que el show debe continuar? Por favor, hable claro, más allá de sus buenas intenciones no confunda a la gente y decídase a apoyar a los nuevos que serán controlados por los partidos opositores (el propio massismo con un muy buen equipo). Ya no puede haber absolutismo soberbio. Fíjese que debajo de su carta, hay otra que titula: "Los agoreros de siempre" y recuadrado: "No sólo no se bancan que perdieron, sino que quieren que nos vaya mal a todos". Para quienes tenemos un poco de ética, lo dicho allí es lapidario.



































