Hoy me quiero referir a la tan legendaria UCR. Me causa una enorme tristeza ver como un grupo de hombres que dicen ser radicales han hecho con su proceder que dicho partido esté casi desaparecido. Tengo el inmenso placer de contar con innumerable cantidad de personas conocidas y algunos amigos y parientes que se sienten defraudados al ver como estos siniestros personajes que se autoproclaman adherentes al partido fundado por Leandro N. Alem lo han llevado a esta situación, y pongo de manifiesto unas palabras de Raul R. Alfonsín: "El radicalismo podrá perder muchas elecciones pero jamás ponerse al servicio del conservadorismo". El caradurismo expuesto por dichos dirigentes demuestra lo poco que le importa el partido y sólo es que les interesa su propio ombligo. Como buen demócrata y hombre de convicciones, jamás apoyaría a otro partido que no sea el de mis ideales, como es el peronismo, por eso me siento defraudado como persona que existan estos dirigentes. "Primero la patria, luego el movimiento y por último los hombres".

































