Padre Ignacio... porque pocos sacerdotes son dignos de llevar esa palabra. Porque sos Padre entendés la humanidad de cada uno sin juzgarla, porque te metés en el barro con los que alguna vez allí estuvimos, para con la fuerza de lo alto tendernos tu mano y levantarnos, porque entendés el dolor, el sufrimiento, porque no sos un cura de escritorio que se olvida del mandamiento más importante según las enseñanzas de Jesús, que es el de amar al otro. Padre, gracias una vez mas por todo lo que haces por el pueblo de Dios, por traernos la paz, misericordia y amor de Dios. No tenés que aclarar nada. El amor no se define ni explica, el amor se siente y vos sintiendo el amor de Dios decís lo que decís. Además, ¿quién te cuestiona? ¿Ese hombre vacío de Dios, de su misericordia y de su paz? ¿Ese hombre que no practica ni el mandamiento principal? Mollaghan, dejá de generar cortinas de humo con el Padre Ignacio, con el Padre Buffarini y otros sacerdotes, que perseguís porque te molesta su luz. Llegó la hora de la verdad: renunciá y no caucés más dolor al pueblo de Dios y a sus pastores, reales pastores. Nosotros, las ovejas guiadas por pastores como el Padre Ignacio y otros como él, sí tenemos misericordia de las personas enfermas, porque estamos con los enfermos no como vos que hacés evaluaciones erradas desde la oscuridad de tu sillón. Quizas algun pastor pueda equivocarse, porque somos humanos; pero sólo el que hace se equivoca. Esta ya no es la Iglesia de la dominación, la tortura, la muerte y la culpa, que alejó a tantos jóvenes que, de a poco, gracias a pastores como Ignacio, de su congregacion, de su cercanía, van guiando de nuevo a la presencia de Dios. Estos pastores que forman parte de la Iglesia a la que convoca el Santo Padre Francisco, una iglesia accidentada, que sale al encuentro, que hace lío al proclamar la Palabra de Dios y no la iglesia que pregonan dos o tres curas de escritorio. En nombre de Jesús envío una palabra de liberacion, de protección para todos esos pastores como el Padre Ignacio, para que los libere y los proteja de todo mal, de todo maltrato, de todo peligro, del enemigo. Amén.



































