En estos días he querido comprar reales en un par de las más conocidas casas de cambio de la ciudad de Rosario. Averigüe anticipadamente cuántos pesos argentinos podía cambiar según la Afip, y con la seguridad de realizar un trámite legal y simple, entré en una de ellas. Allí me informaron que me podían vender sólo 800 reales, porque no tenían más. Sin embargo, un empleado de la misma casa de cambios, pensando quizá que mi problema era una restricción de la Afip, me ofreció venderme el resto hasta completar los 6.200 pesos que yo deseaba comprar, pero no al precio de pizarra, que era 2,60 pesos, sino a 2,71 pesos, precio del llamado "mercado paralelo". Le dije que "gracias, pero no", y me dirigí a otra sucursal de la misma empresa, donde después de hacer más de una hora de cola, me dijeron que no había reales. Luego a otra casa de cambio, donde "tampoco tenían"... Mientras esperaba mi turno en esta última, miraba en un televisor la noticia de los perros buscadores de dólares que usa la Afip en las fronteras. Asimismo leí sobre las acciones tomadas contra casas de cambio en Buenos Aires por derivar divisas a "arbolitos". Pensando en estos temas, decidí llamar a Defensa del Consumidor para que me orientaran. Allí me dieron un 0-800 del BCRA. Llamé y allí me atendió un operador que sin ganas me dijo que tenía que hacer una presentación judicial. O bien ir a las oficinas correspondientes del BCRA en Buenos Aires, o dirigirme por carta (en estas épocas informáticas) al BCRA Buenos Aires, pero que es demasiado dificultoso controlar a las casas de cambio y sin pruebas fehacientes. Cómo será la cuestión, que cualquier mortal sabe y puede ubicar algún "arbolito" en algún bar de peatonal Córdoba, y a cualquier mortal le ofrecen comprar en forma ilícita la cantidad de moneda extranjera que quiera, y los señores del BCRA no pueden hacer nada, y la Afip parece que dedica sus ocios a controlar los ingresos de los compradores al menudeo. Mientras tanto, estas casas de cambio no dudo hacen pingües negocios. Según me dijeron, las monedas extranjeras se las provee el mismo BCRA. ¿Será así? ¿Y será difícil llevar un control de cuánto le vende el BCRA a las casas de cambio, y venderles solamente divisas contra presentación de constancias de reventa de las mismas en registros de venta legal? Yo estoy de acuerdo en que un país tenga control de evasión de capitales, para no producir un desequilibrio que nos perjudicaría a todos. Pero sin privilegios a las maniobras ilegales de quienes al amparo de la desidia fiscalizadora nos hacen "pito catalán" desde sus intocables privilegios en el mercado cambiario. Me gustaría una respuesta desde quien tenga el poder delegado por la ciudadanía, para intervenir de forma rápida y eficaz.




































