Visitar el Salón Nacional de Rosario en la planta alta del Museo Castagnino no resulta una experiencia festiva. Está bien que eso suceda si pensamos que el arte de una época reflexiona más o menos veladamente sobre los acontecimientos que la constituyen; sobre todo si transitamos un momento histórico que no ofrece señales auspiciosas a la humanidad en su conjunto.
En general, las obras se caracterizan por la presencia de una materialidad precaria compuesta por restos, fragmentos y despojos, conformando una serie de huellas crípticas que plantean el desconcierto, tanto cultural como social, que nos atraviesa.
La falta de certezas sobre la consideración artística del objeto estético contemporáneo no es ninguna novedad, las vanguardias se encargaron de inaugurar esa estrategia que se sigue reeditando hasta al presente. Hace tiempo que la novedad es que no hay nada nuevo pero lo que hoy determina la singularidad de un creador es el grado de consciencia crítica sobre la selección y articulación que realiza de los fragmentos de la historia cultural que lo precede.
El Primer Premio Adquisición del Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, Fundar y Fundación Castagnino fue para La magdalena de hoy, colectivo integrado por Eliana Bianchi y Ernestina Fabbri. 376 proyectos para ser un poema es una obra materializada en grandes papeles que tapizan una pared de la sala central en la que se atisban referencias del abordaje lúdico de la literatura dadaísta y surrealista.
Estos proyectos de poema constituyen esbozos que parecen resumir la interacción de la vida de las creadoras y sus participaciones en el medio artístico. Un “cadáver exquisito” donde asistimos a reflexiones internas, discusiones colectivas, apreciaciones sobre obras y personajes que constituyen una suerte de videoclip literario donde la trama de relaciones se convierte en un material estético donde confluyen lo visual y lo literario.
Irina Kirchuk obtuvo el Segundo Premio Adquisición con Politeísmo donde ensambla una base y caños de plástico a caloventores ubicados en los extremos superiores a la manera de reflectores. Con una materialidad muy básica parece aludir, escépticamente, a la función que cumplen las religiones en la sociedad y en la vida de las personas.
El Premio Estímulo de la Fundación Castagnino para Artistas Emergentes se adjudicó a Foto crazy de Valeria Galliso. Este proyecto surgió en 2011 a partir de talleres de fotografía y escritura organizados con internos de la Unidad Penitenciaria Nº11 de Piñero, y genera la posibilidad de expresiones personales que permitan trascender los límites físicos y simbólicos del encierro.
Por último, el Premio Institucional Fondo Nacional de las Artes fue para el colectivo Crudo integrado por Fepi Farina y Yuyo Gardiol y su obra Lo que quedó de nuestro amor. Se trata de una instalación performática que constó de la mudanza de los objetos que se hallaban en Casa espacio en obra. En ese espacio, también manejado por Farina y Gardiol, se realizaron muestras, residencia de artistas y su funcionamiento fue posible gracias al apoyo económico del Fondo Nacional de las Artes. Coherentemente, cierra su recorrido en el Salón con un premio auspiciado por la misma institución que lo sostuvo en el tiempo.
Este último caso, entre muchos otros ejemplos de actividades consideradas independientes,residencias de artistas, pequeñas editoriales, galerías de exhibición, funcionan gracias a becas y subsidios de la ciudad, la provincia y la nación. Ante el cambio político y la imposición de un modelo reduccionista, el desafío recala sobre la permanencia de estos proyectos y la habilidad de los creadores en su tarea de dar cuenta de la visión del mundo que habitan.
Hasta el 1º de marzo, los jueves, viernes, sábados y domingos, de 17 a 21, en el Museo Castagnino (www.museocastagnino.org.ar), Pellegrini y Oroño.

























