El 2 del agosto en un programa de radio Continental el jefe de Gabinete se refirió al presidente de la Rural diciendo: "No tengo ningún respeto por Hugo Biolcati. Pienso que es un pobre tipo con plata". Esta afirmación pone en evidencia que los títulos, los puestos oficiales relevantes a los que se haya alcanzado, no son garantía alguna para la sana convivencia, que debe partir del respeto por todas las personas por el solo hecho de serlo. Respetar es comprender tal y como son los demás; aceptar su forma de pensar aunque no sea igual que la nuestra. Es admitir al sabio, al ignorante, al rico y al pobre, pues estos son sólo adjetivos de lo que en esencia son, personas. Quien haya alcanzado mayor relevancia en lo social debe tener necesariamente mayor sujeción a la ética y la moral. La autoridad política debe ser un componente positivo e insustituible de la convivencia civil. No parecería que así proceda el jefe de Gabinete.

































