Días pasados en una reunión salió el comentario de la crecida del Paraná y la factibilidad de que este fenómeno se repita con más asiduidad. Demás esta comentar que la gran mayoría lo observó como catástrofe, sin embargo yo lo mencioné como una gran masa de energía desaprovechada. Al mismo tiempo, la memoria me llevó al año 1974, cuando el último estadista que tuvo la Argentina proponía la represa de Paraná Medio. También vienen a mi memoria los intelectuales masificados en ideologías internacionales, uno de ellos (comunicador televisivo que hoy revista en Buenos Aires) desprestigió esta obra de la misma forma que atacó a Gualberto Venessia cuando proponía la instalación de la cabecera oeste del puente Rosario-Victoria en la finalización de la ruta A-012 o camino de cintura del Gran Rosario. En aquella época se pontificaba con la llegada a nuestra zona del dengue si se construía la represa. Hoy no tenemos la represa que generaría energía barata para toda la zona centro del país, desarrollando la industria manufacturera agropecuaria de la zona y creando trabajo fuera de la órbita del gran Buenos Aires. Ah, y hoy, sin represa tenemos el dengue, el zika y chikungunya.

































