De manera progresiva y sistemática desaparecen las tapas de fundición de hierro existentes en todas las esquinas de la ciudad, poniendo en riesgo la caída de un peatón. Seguramente el destino final de este robo sea reducido en una fundición de la ciudad; por su tamaño y peso esto seguramente es realizado por varias personas con algún medio transportable. Las cercas que coloca todos los días "Aguas Santafesinas" se van a agotar y un material desaparecido otorga bastantes ganancias, finalmente se reponen los daños con el esfuerzo de nuestros tributos. A lo largo del paseo ribereño de Rosario se destruyen o roban luminarias o llaves térmicas: sugiero otorgarles altura y las llaves ubicarlas fuera del alcance de la mano. Desaparecen los barrales de madera de los bancos de las plazas, se podría evitar remachando las roscas. La Guardia Urbana Municipal podría educar cuando un "carrito" busca en un containers de residuos no tirar su contenido a la calle. En la barranca del río y avenida Francia, en horarios de la tarde, es común ver carritos con sus caballos arrojar la basura al río. Ya es popular la venta en las gomerías de tazas de los automóviles, llantas y cubiertas, cuando todos conocemos el origen. Sin ser detective, cualquier observación y seguimiento (hoy totalmente inexistente) evitaría estos daños. Incomprensiblemente, parece protegerse a la delincuencia ocultando sus rostros de la prensa o aligerando su castigo. Molesta, indigna y preocupa que esta función de responsabilidad de protección y vigilancia esté ausente.































