Se vienen días difíciles para las organizaciones sindicales, por ende para todos los trabajadores del país. Hugo Moyano, ante una multitud congregada en el estadio de Huracán, por el Día del Camionero, le declaró la guerra al gobierno nacional. Fue el inicio de un enfrentamiento que nos hacen ver claramente las diferencias que existen en muchos aspectos con el gobierno Kirchnerista. Esas diferencias se advierten a partir del 1º de Mayo de 1974, cuando Perón hecha a los Montoneros de la Plaza de Mayo en el primer acto por el Día del Trabajador con él de vuelta. Una pelea que continúa. Venganza, rencor. Se trata de atomizar el poder gremial. Se trata de tener un gremialismo cautivo y sometido. El calificativo de estúpidos e imberbes pronunciado por Perón, añadido a la expulsión violenta de la plaza por el gremialismo, ameritaba venganza. Los días por venir vaticinan más tensión entre el gobierno y los sindicatos. La moderación en materia de reclamos salariales que pidió la presidente Cristina Fernández, no hacen más que presionar a las negociaciones, en el marco de un techo salarial muy bajo, en donde la inflación sigue siendo clave en la puja de ingresos. Del otro lado del mostrador, los empresarios se cubrieron incrementando los precios en un nivel mayor al de años anteriores. Sumemos además los aumentos de impuestos y servicios. "Divide y reinarás"; un aforismo maquiavélico que se ha convertido para este gobierno en paradigma del ejercicio de la política, encaminado a transformarla en hegemonía. Posiblemente algunos dirigentes gremiales no han estado a la altura de las circunstancias, pero todos debemos asumir que los sindicatos son la verdadera fuerza y defensa de los trabajadores.



































