En un colectivo de Sierras de Córdoba, Retiro-Córdoba, el 11 de marzo fuimos testigos -como pasajeros de la dotación- de un hecho que por sus ribetes sociales raya la discriminación, el racismo, más la negligencia de un servicio de salud como Ecco, de la ciudad de Rosario, y del medio de transporte donde viajábamos. Episodios como estos, inadvertidos o subvaluados por los medios masivos y sus intereses políticos, parecen comunes o simples anécdotas de viajeros, y sin embargo tienen una significación cultural y política relevantes, ya que no sólo estamos señalando errores o deficiencias de un servicio de transporte (por el cual pagamos impuestos y donde estamos asegurados), sino que se trata también de la salud que no cuidamos, como deberíamos, por el bien comunitario. Se trata de Aisha, una joven ecuatoriana que había llegado de La Paz, Bolivia, a Ezeiza; que había abordado el colectivo en Retiro, y que estaba acompañada por Jose, una compañera que conoció en Buenos Aires y con la cual viajaban juntas al encuentro de amigos comunes en Córdoba. Aisha subió con cierta descompensación y dolores en la espalda, pero no le dio importancia pensando -tal vez- que sería un malestar pasajero. Pero no fue así. La fiebre fue en aumento, y la hinchazón en manos, piernas y rostro obligó a la joven a solicitar -llorando- ayuda a los choferes del micro, los cuales solicitaron una ambulancia a Ecco, para que estuviese apostada antes de arribar a la Estación Terminal de Rosario. La ambulancia tardó unos 15 minutos. La reacción de los choferes de Sierras de Córdoba frente a este hecho fue de un desinterés e indiferencia totales, aun con los pasajeros que solicitábamos información sobre lo que estaba pasando. La atención de Ecco, el servicio de emergencias, fue deplorable, tanto por la silla de ruedas, como por quien parecía ser jefa de enfermeros, quien hizo llorar a la joven enferma, hostigándola con preguntas fuera de contexto, reinterpretándola en diversas respuestas de Aisha, al punto que ésta se negó a descender. No se esmeraron de ninguna manera en ayudarla a bajar a la plataforma y a subir a la silla de ruedas, una silla que lucía impresentable por lo desvencijada que estaba. Su compañera de viaje, Jose, tuvo que abrazarla -ya sobre la ambulancia- para contenerla frente a tanto acto discriminatorio y xenófobo. Sus pertenencias fueros arrojadas como bolsas de basura en un rincón de la vieja ambulancia que parecía una lata oxidada de sardinas, y una mochila personal fue depositada quién sabe en qué lugar de la Estación. Lamentablemente, por razones de haber tomado otros compromisos en Córdoba, su compañera de viaje no pudo quedarse en Rosario. Cuando preguntamos a los choferes sobre algún modo de prevención para el resto del pasaje, nos atacaron violentamente y fuimos demorados sin explicaciones por lo menos 40 minutos. Sumado a esto varios pasajeros reclamaron que el control sanitario del Aeropuerto de Ezeiza es pésimo, que no midieron consecuencias en un caso como éste, que podría derivar en problemas sanitarios más complejos si se tratara de un virus, un contagio, un vector, etcétera. Ezeiza es capaz de demorarte por un chocolate o un libro, o una tilde en tu pasaporte y no por un enfermo con una fiebre galopante de dos días y problemas respiratorios, como en el caso de esta chica.Parece que ni fueron a la primaria, ya que ignoran que las pestes son transportadas también por las personas. Datos del colectivo/empresa: Sierras de Córdoba SACII. Nº de Unidad: 0086163 Retiro/Cañada de Gómez. Fecha: 10/3/14. Hora viaje: 23:59. Llega: 11/3/14, a las 05:30. Por todo esto y por respeto y consideración a una hermana ecuatoriana, solicito una pronta respuesta sobre el paradero actual y el estado de salud de la joven Aisha, cuyo último paradero fue una ambulancia de Ecco, en la Estación Terminal de Rosario, la madrugada del día martes 11 de marzo del corriente.




































