Termino de leer las declaraciones del ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, y dice "no habrá lugar para delincuentes disfrazados de policías". Perfecto, muy bien, bravo, coincidimos todos los ciudadanos honrados y ex integrantes de la fuerza. Ahora bien, no dice nada Pullaro de los delincuentes de saco y corbata que pululan en los Tribunales y en la Casa de Gobierno y municipalidades. Dice Pullaro, "vamos a organizar la seguridad" ¿Cómo? ¿Poniendo el carrito eléctrico en la peatonal otra vez, para correr a un delincuente de 18 o 20 años en short y zapatillas? ¿Colocando otra vez los "puestitos de ventas de flores" en Córdoba y Laprida, Córdoba y Paraguay? ¿Y de devolverle la dignidad al policía que le hicieron perder los Obeid, los Reutemann, los Bonfatti? Devolverle la dignidad a la policía comienza incorporando gente con voluntad de servir y no transformarla en una agencia de empleos, devolverle la dignidad al policía es darle un salario con el cual no tenga que trabajar 10 horas de adicionales para poder subsistir. Devolverle la dignidad al policía es proveerle de un uniforme de acuerdo a la temperatura estival (30 grados de calor y andan con borceguíes pantalón de invierno ), es nombrar jefes que se hagan respetar con el ejemplo que tienen que dar, y sobre todo respeto a la policía por parte de todo el arco político. Con todo lo dicho, creo que me despido de mi reclamo a la Caja de Jubilación, que ya lleva seis años sin tener respuesta.































