M.B. tiene 9 años, está en cuarto grado y el lunes por la tarde le contó a su
mamá que, "desde que se acuerda", es abusada por su padre biológico. Tras cada ataque sexual, la
niña recibía la misma intimidación: "Cuidadito con contar lo que hacés con papá", y entonces
lloraba en soledad y silencio. Hasta que no pudo más y habló. Después tuvo que pasar por el difícil
momento de la revisión por parte de un médico policial, un forense, un médico de guardia del
hospital Víctor J. Vilela y un psicólogo. Todos constataron los ultrajes sufridos por la criatura,
"que son de vieja data", dijo una fuente de la investigación. En tanto, el padre de la menor, de 46
años, fue detenido y quedó a disposición del juez de Instrucción Andrés Donnola quien le imputó
abuso sexual doblemente agravado por el vínculo y el abuso carnal.
La detención del acusado tuvo ribetes novelescos. Mientras la nena relataba sus
penas ante los efectivos del Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales (Comisaría de la
Mujer), los efectivos de la seccional 11ª montaron vigilancia sobre el domicilio en el cual vivía
junto a su papá y se produjeron los abusos. Sin contar con orden de allanamiento, los pesquisas
tuvieron que esperar que el acusado saliera a la calle. Y fue a raíz de un choque entre dos
vehículos, en la esquina de Corrientes y Uruguay, que el hombre se asomó a curiosear. Entonces lo
convocaron como testigo y, al dar su nombre, quedó detenido.
No quiero más. "Ya no quiero vivir más con papá", le contó el lunes por la tarde
M.B. a su mamá. La nena es hija de Elvira, de 37 años, y José Ramón B., de 46, una pareja que
"nunca convivió", según dijeron las fuentes, aunque resaltaron que "no había conflictos aparentes
entre ellos".
Hasta el año pasado, la pequeña vivía de lunes a viernes con su mamá —que
habita con su pareja y tres hijos menores que la víctima— en una casa de la zona sur de la
ciudad. Pero "problemas de conducta y de aprendizaje" en el colegio al que asistía M.B. motivaron
un cambio de escuela consensuado entre los padres. Así, desde marzo pasado, la niña se fue a vivir
con su papá, en Corrientes al 3300.
"Hasta el lunes la relación que tenía la nena con su papá no mostraba nada
sospechoso" indicó una fuente. Pero un hecho fortuito puso al desnudo lo que ocurría: el hombre no
pudo ir a buscarla a la salida del colegio y eso llevó a la nena a contarle todo lo que padecía a
su mamá. "La chiquita relató que desde que se acuerda era toqueteada y besada por su papá. El abuso
fue progresivo y agravándose. El hombre le decía que eso era normal y cuando la nena fue creciendo
comenzó a amenazarla para que no hablara", explicó el vocero. "La nena contó detalladamente lo que
padeció, cómo fue ultrajada. El tipo la trataba como si fuera su pareja, como si la nena fuera una
persona adulta", precisó.
Coincidentes.Tras escuchar el relato de su hija, Elvira la subió a un taxi y se
dirigió a la guardia del hospital Roque Sáenz Peña. Allí los médicos revisaron a la menor y sin
titubear la remitieron en una ambulancia al Víctor J. Vilela donde se constataron "lesiones de
vieja data". Desde ese hospital se generó la comunicación a la Comisaría de la Mujer y al juzgado
de Instrucción 7ª. "A la nena la revisaron los médicos de los hospitales, el médico policial, un
forense y un psicólogo. Todos coincidieron en las características de las lesiones", indicaron las
fuentes.
Con los elementos recolectados, efectivos de la seccional 11ª fueron tras los
pasos del abusador. Con la inminencia de la orden de la detención, montaron guardia sobre la casa
de Corrientes entre Deán Funes y Uruguay. Cuando José Ramón B. salió de su vivienda para observar
un choque entre dos autos que se había producido en la esquina de la vivienda, los policías
(guiados por las fotos aportadas por la familia) simularon convocarlo como testigo del accidente y,
comprobada su identidad, cayeron sobre él.
José Ramón B. fue conducido a la comisaría 11ª acusado de abuso sexual agravado
por el vínculo y por el acceso carnal. Posteriormente, el juez Donnola ordenó el allanamiento de su
vivienda y allí los pesquisas se toparon con otra sorpresa: hallaron dos revólveres —calibres
32 y 38— escondidos en la cocina y una carabina calibre 22 y otro revólver calibre 38 en el
dormitorio. También incautaron preservativos, pastillas de Viagra y material pornográfico. Ayer por
la tarde el acusado fue indagado y quedó detenido.
Antecedente
No es la primera vez que José Ramón B. está involucrado en un caso resonante.
“Este hombre manejaba una grúa municipal que levantaba autos mal estacionados para llevarlos
al corralón pero terminaba robándolos. Fue en jurisdicción de la seccional 5ª y estuvo imputado en
una causa. Por eso fue despedido de la Municipalidad”, indicó un vocero.