El reconocimiento de los errores cometidos y su consiguiente enmienda es un proceso inteligente, generoso y noble, que enaltece al que lo protagoniza. Siempre es oportuno proceder a rectificar un rumbo probadamente erróneo, que valientemente corregido, merecerá el aprecio de toda la ciudadanía que espera y confía generosa e ingenuamente en sus líderes. Si existe la evidencia de que se han cometido errores graves en lo político, financiero o judicial obedeciendo a caprichosas decisiones más parecidas a venganzas vergonzantes o desquites inadmisibles que a justas medidas de reparación que todos los ciudadanos activos repudian, debe reconocerse como un fracaso total el período de gobierno de los últimos diez años, y que la mayoría del 54% tan manoseada y esgrimida como bandera, se ha despedazado dejando sólo la cohorte de serviles beneficiados con canongías, nombramientos y negociados siempre dispuestos a cambiar de bando cuando se caiga impotente el que los cobija, ahogado en un infernal caos imposible de cambiar sin corregir los errores cometidos. Cuando la Justicia asuma sus verdaderas responsabilidades limpiando sus organismos de venales y corruptos y reconozca sancionándolos a los que se lo merecen, se recuperará la fe en la democracia mancillada por delincuentes. La iniciación de un nuevo año lleno de esperanzas de cambio, es propicia para reformular actitudes, desprenderse de la lacra enquistada en el poder y empezar lo antes posible un cambio democrático que enmiende errores, castigue a los venales y sobre todo que gobierne con la verdad, sin resentimientos ni venganzas estériles, sin relatos que distorsionen la historia y aplicando justicia al manejo económico en beneficio de los humildes, entre los que se encuentran los jubilados que aportaron apostando a un final feliz para sus vidas de trabajo y ahora se ven desposeídos aun pesar de reconocimientos legales que no se respetan. Los saqueos repetidos cíclicamente ante situaciones de hambre innegables y miseria, son una prueba más de abandono y si no se atienden estas demandas vitales, será incontrolable el futuro. La inseguridad que causa muerte y dolor ante la pasividad de las fuerzas que debieran evitarla y no lo hacen porque sus sueldos magros los transforman en seres más identificados con los que deben reprimir con la ley y sus obligaciones. Destapemos de una vez la cloaca y que una limpieza necesaria purgue toda la basura acumulada y ya descompuesta y que inspirándonos en el inicio de un nuevo año lleno de esperanzas de un imperioso cambio para retornar a un país de felicidad y prosperidad para todos.































