En 1984, sólo seis años después del nacimiento del primer bebé por fertilización in vitro (FIV), el primer embarazo a través de ovodonación fue confirmado.

En 1984, sólo seis años después del nacimiento del primer bebé por fertilización in vitro (FIV), el primer embarazo a través de ovodonación fue confirmado.
La ventaja de la donación de gametos femeninos es que le da a la mujer la posibilidad de acceder al embarazo, parto y lactancia.
Las tasas de embarazo por ovodonación (alcanzando hasta un 40 por ciento de éxito) son más altas que las del procedimiento FIV/ICSI porque en general sólo se usan donantes jóvenes (de no más de 30 años de edad), y la edad de la mujer, junto con la calidad del esperma, son un factor crucial y determinante para las tasas de embarazo.
La consulta psicológica forma parte de la rutina de estos programas y es una exigencia de la Sociedad de Medicina Reproductiva.
La paciente que recibe los ovocitos, por ello denominada receptora, presenta por lo general un fuerte sentimiento de culpa. Luego del diagnóstico las pacientes atraviesan un período de duelo durante el cual tendrán que admitir la imposibilidad de transmitir la carga genética a sus hijos.
Este duelo genético se manifiesta a través de dolor psíquico y a veces hasta de un sentimiento de pérdida irreparable. Las mujeres dicen, por ejemplo: "Me falta la mitad de la información genética para imaginarme a mis hijos", "¿lo querré tanto como querría a un hijo nacido con mis propios genes?", "mi hijo ¿querrá más a mi marido que a mí?".
Si bien este duelo nunca llega a elaborarse por completo, el atravesarlo y trabajarlo de manera preventiva favorece la preparación que es indispensable para recibir al niño.
En los casos en que persiste la negación y no hay una adecuada elaboración de este duelo, es función del terapeuta comunicarlo al equipo médico para que interrumpa o postergue el procedimiento.
En otro orden, los profesionales advertimos que no había en el lenguaje Ωy aún no existeΩ una palabra que definiera esta nueva forma de maternidad
El resultado del seguimiento de niños nacidos por medio de esta técnica es que han tenido una evolución acorde con las pautas madurativas y psicológicas esperables para la edad. Tanto a nivel del desarrollo individual como a nivel de los vínculos familiares se ha observado ninguna particularidad relacionada con la ovodonación que nos lleve a pensar que este procedimiento por sí mismo genere disfunciones, síntomas o patología en mayor grado que en el caso de los niños nacidos de la combinación genética de la pareja parental.
Tenemos en claro que nuestra conclusión no es definitiva dado que estos niños aún no han atravesado de la pubertad.
Pero si muchos de estos niños y sus familias fueron parte de un seguimiento que incluye el empleo de técnicas de observación directa y horas de juego.
Es importante señalar que: los padres de estos niños aceptaron la asistencia psicológica durante el proceso, la cual se constituyó en un espacio en el que pudieron expresar y trabajar sus ansiedades y fantasías respecto de la paternidad mucho antes del nacimiento de sus hijos; estos padres eligieron incluir en la crianza la verdad sobre el origen genético; creemos que todo niño tiene derecho a saber sobre su origen. Por eso con estas familias trabajamos la inclusión de la verdad sobre la diferencia genética desde el ingreso al programa de ovodonación.
Al día de hoy estos niños conocen la verdad respecto de la necesidad de sus padres de recurrir a un centro médico para lograr el embarazo, ya saben que a su madre "le donaron una célula que ella no tenía".
La ovodonación es una técnica de fertilización asistida que le da la posibilidad a mujeres de más de 40 años de concretar su deseo de maternidad y de disminuir la posibilidad de trasmitir a la descendencia alteraciones genéticas relacionadas con la mala calidad ovocitaria.
Si el deseo es formar una familia este es un procedimiento incruento y con una alta tasa de efectividad.


