Buenos Aires.— Tres ciudadanos chinos y tres colombianos fueron detenidos y
acusados de integrar una banda que asaltaba supermercados asiáticos y luego extorsionaba a sus
dueños, a los que les exigía dinero a cambio de no volver a asaltarlos y garantizarles
seguridad.
Los investigadores creen que se trata de un típico caso de "mafia china" y que
los jefes de la organización utilizaban a los colombianos como mano de obra para concretar los
robos, conformando una "banda mixta" para despistar a los pesquisas.
Las detenciones se concretaron tras dos allanamientos en los barrios porteños de
Parque Chas y Villa Urquiza por personal de la División Defraudaciones de la Superintendencia de
Investigaciones Federales.
Durante los procedimientos, los investigadores secuestraron dinero en efectivo,
agendas, gorras, capuchas, teléfonos celulares, croquis de supermercados que planeaban robar y
otros elementos de interés para la causa, dijeron las fuentes policiales.
La denuncia. Todo comenzó hace 10 días cuando los dueños de un súper chino
ubicado en Bauness 1100, de Parque Chas, se presentaron en la comisaría 39ª y denunciaron que
habían sufrido un asalto por parte de una banda y que, días después, habían sido extorsionados.
Según el dueño del comercio, el día del robo participaron seis delincuentes, cuatro de ellos con
sus rostros tapados con pasamontañas, quienes actuaron con mucha violencia y robaron dinero y
objetos de valor.
"Los únicos dos que estaban con los rostros descubiertos fueron un chino y otro
hombre occidental. Fueron muy violentos y golpearon a todos los que se hallaban dentro del local.
No sólo les robaron el dinero de las cajas sino también objetos personales", dijo un
investigador.
Antes de escapar, los ladrones ingresaron en la vivienda de los dueños del
súper, ubicado en la planta alta del local, y les robaron todo lo que pudieron, tras lo cual
huyeron con las llaves de la casa.
Dos días después, el dueño del supermercado recibió un llamado extorsivo de un
hombre que le exigía una importante suma de dinero para brindarle seguridad y poder evitar que sea
víctima de nuevos asaltos.
Con directivas de los investigadores de la División Defraudaciones y Estafas, el
comerciante pactó un encuentro en un bar de la zona. En ese encuentro, el ciudadano chino descubrió
que el hombre que lo extorsionaba le pedía 10.000 pesos para que no se reiterasen los asaltos, era
el mismo connacional que había entrado a su comercio a robar.
"El hombre se llevó la sorpresa de que era el mismo que había entrado a robar a
su local. Era el que actuó a cara descubierta", explicó el investigador.
Por orden del juez de Instrucción Ricardo Warley, los policías detuvieron al
ciudadano chino y realizaron otros dos procedimientos, en los cuales apresaron a los otros cinco
hombres.
(Télam)
Para despistar
Según determinaron los pesquisas, los ciudadanos
colombianos actuaban como los delincuentes más violentos y se cree que eran contratados con una
doble finalidad: por un lado, como mano de obra; y por otro, con la intención de despistar a los
investigadores para que no se sospeche de una "mafia china".