Denuncian castigos a alumnos en EEUU
Más de 200 mil alumnos, el 19 por ciento de ellos niños con capacidades diferentes, recibieron
desde 2006 bofetadas, sacudidas y otros castigos corporales aplicados por sus maestros en escuelas
de Estados Unidos, donde esas prácticas son legales en gran parte del país, según un informe
difundido ayer.
12 de agosto 2009 · 01:00hs
Más de 200 mil alumnos, el 19 por ciento de ellos niños con capacidades diferentes, recibieron desde 2006 bofetadas, sacudidas y otros castigos corporales aplicados por sus maestros en escuelas de Estados Unidos, donde esas prácticas son legales en gran parte del país, según un informe difundido ayer.
Dos organizaciones de derechos humanos reclaman ayer la prohibición de estas prácticas. Human Rights Watch (HRW) y la American Civil Liberties Union (Aclu) difundieron un informe que afirma que el empleo de métodos disciplinarios de carácter físico incluso puede agravar las dolencias de los menores y socavar su educación.
"Los estudiantes con dificultades afrontan una situación extraordinaria, y ser golpeado por el maestro la agrava", dijo una de las autoras del informe, Alice Farmer.
Resaltó que "los castigos corporales son un abuso y violan el derecho de los alumnos a una educación decente".
El informe "Daño a la educación: castigos corporales a alumnos con discapacidades en las escuelas públicas", se basa en 200 entrevistas y análisis de datos estadísticos.
Según esos últimos, los niños discapacitados son un 13,7 por ciento del alumnado de las escuelas públicas y, sin embargo, representaron el 18,8 por ciento de quienes fueron objeto de castigos físicos durante el curso 2006-2007.
Al menos 41.972 alumnos con discapacidades sufrieron ese tipo de castigos en las escuelas públicas durante ese curso, aunque HRW y la ACLU temen que esa cifra sea mayor, porque no se informa de todos los incidentes.
El castigo corporal más común es el uso de una tabla de madera para golpear las nalgas del menor, aunque también se producen bofetones, pellizcos y empujones.
Padres de niños autistas denunciaron que sus hijos se volvieron más agresivos tras esa experiencia. l (Télam)