El refranero popular bautiza con este nombre a aquellas personas que con la lengua acomodan la realidad, la verdad o interpretan el pensamiento de terceros. Por supuesto, siempre acomodándolo en beneficio propio. Estuve escuchando el debate en el Congreso nacional y oí tantas disparates que entendí por qué Rosas acuñó la frase "Los ilustrados siempre le dieron la espalda al pueblo". Cual artistas de un circo, nuestra clase política sigue danzando con los ojos cubiertos con una venda (creada por el egocentrismo y la soberbia), al borde de un abismo, al cual no me importaría que cayeran, si no fuera que la República está atada a ellos. Sólo me resta una pregunta: ¿adelantar las elecciones significa adelantar la renovación del Congreso? Es el único caso en el cual se justificaría una medida como la propuesta, dado que al cambiar o no la conformación de las Cámaras tendrían a su vez una legitimación a través del voto popular. Al menos, eso sonaría lógico.




































