Francisco De Narváez debe ser el único político que utilizó la potencialidad
popular de Marcelo Tinelli, cuando habitualmente es al revés: Tinelli usa a los dirigentes. A
partir de eso, el diputado nacional logró un conocimiento público de casi el 100 por ciento. Y lo
sabe potenciar. No ahorra en saludos, fotos y charlas con los ciudadanos que lo reconocen y parece
tener una vocación de poder que podría no terminar en la gobernación bonaerense sino en la
Presidencia de la Nación.
Cuando LaCapital le hace esa interpretación, de Narváez explica que el quiere un
proyecto político que contenga al distrito más importante del país, pero admite que "hasta el 2011
pueden pasar muchas cosas".
—El proyecto de ley de medios del gobierno, como dicen en el campo, nació mal parida.
¿Cómo termina?
—Este es un intento reeleccionista del kirchnerismo, brutal, a destiempo.
Buscan condicionar la información y engañar a la opinión pública porque no pudieron cambiar la
realidad social: Inseguridad, no se consigue empleo y el conflicto del campo no se resuelve. El
Congreso que asume el 10 de diciembre la va a rever. Necesitamos una nueva ley, pero no se puede
sancionar con este atropello.
—La sensación primaria es que después de haber sido derrotado, Kirchner dijo, "bueno,
ahora me doy todos los gustos": ¿Retomó la iniciativa frente a la debilidad opositora o son los
últimos estertores de alguien que se va del poder haciendo daño?
—El gobierno kirchnerista es improvisado y corrupto. Creo en lo segundo:
es un gobierno que se va, y decidió después de mí el diluvio. Perdió la confianza de la gente, pero
también la ilusión. Es irrecuperable, tomó iniciativa para el mal. Sólo tiene capacidad de
destrucción.
—Persiste la idea de dividir a la sociedad entre buenos y malos según categorías
ideológicas. El que está a favor de la ley de medios es "progresista" y el que está en contra
"amante de los monopolios".
—Nunca creí en esas posiciones ideológicas de Kirchner. Es un pragmático
del poder y de los negocios del poder. Kirchner fue una desgracia para los argentinos porque estuvo
al frente del Ejecutivo cuando el país tuvo un ciclo económico insuperable. La sociedad ya se dio
cuenta, tal vez hay más ideología en la presidenta. Kirchner es un pragmático del poder y de la
corrupción.
—Parecía imposible derrotar al PJ en provincia de Buenos Aires. Ahora uno ve que de
cara al 2007 aparece Mauricio Macri, está la duda sobre Carlos Reutemann (si se decide o no), Julio
Cobos. ¿Es un abanico opositor que se irá depurando?.
—Nuestro triunfo en provincia de Buenos Aires tuvo un único secreto:
haberle hablado a la gente de sus problemas y de cómo queremos resolverlos, más allá de campañas
televisivas. Creo que vamos a llegar al 2011 con dos candidaturas bien consolidadas, en donde lo
importante será lograr consensos sobre políticas públicas a sostener en diez o quince años, más
allá de que nos toque ser oficialismo u oposición. Que las reglas de juego se mantengan, que exista
previsibilidad, que la vida de las personas no sea una ruleta. Y apostar al respeto a la ley, la
lucha contra el hambre, recomponer la relación con el campo, insertarnos en el mundo. Es un mensaje
distinto a lo que se escuchó del kirchnerismo. Veo muchas coincidencias entre Mauricio (Macri),
Lole, Cobos y yo.
—¿Unión-PRO se mantiene incólume?
—Sí, tiene la virtud de contener no sólo un espacio del peronismo sino de
otras fuerzas políticas. Logró en la gente despertar el entusiasmo de lo nuevo, de lo que viene.
Capacidad y honestidad. No es "o". Es capacidad "y" honestidad. Eso venimos a hacer.
—Es un latiguillo que los políticos digan que para el 2011 falta una eternidad. Todos
hablan de su candidatura a gobernador bonaerense por su imposibilidad de postularse a jefe del
Estado por su origen colombiano. Sin embargo, lo veo con potencialidad de aspirar a la Presidencia
si es que Macri se cae.
—No tengo impedimento para ser candidato presidencial. Si bien nací en el
exterior, me nacionalicé y en la Argentina se reconoce una sola categoría de ciudadanos: los que
nacieron y los que optamos. Tengo plenos derechos. Dicho eso, es verdad que falta una eternidad
para el 2011, pero mi vocación hoy es construir un liderazgo dentro de un proyecto político que
contenga a la provincia de Buenos Aires. Pero, como usted dice, respecto a la Presidencia, en dos
años pueden pasar muchas cosas...