Se entiende por cultura a toda manifestación artística que desarrolle en el pueblo un imaginario colectivo de una realidad determinada, el hacedor de costumbres, modalidades o acontecimientos hace que la gente o espectador piense y se haga su propia idea de lo visto o escuchado, de esta manera se contribuye al desarrollo intelectual de las personas. Hay un criterio mercantilizado, egoísta y paupérrimo de la concentración de esta difusión en pocas manos, donde se desvirtúan los valores artísticos y todo se concentra en espectáculos revisteriles, baratos o nulos en sus contenidos, que producen el efecto contrario de lo que se entiende por cultura. Lamentablemente, existen entes controladores o asociaciones de agremiados que fueran cooptados por estas ideas y las del dinero fácil cuando no extorsivos, que no cumplen con los objetivos para los cuales fueran creados. Hay artistas con convicciones claras que tienen la buena intención de llevar a escena obras de profundo carácter social, costumbristas, tradicionalistas de autores nacionales y muchas de autores extranjeros que dejan un mensaje para ser estudiado y debatido. A partir de las nuevas modalidades de control, hacen prácticamente imposible una actividad teatral independiente, sin ser sometidos a exhaustivos y rigurosos controles que rayan en el espionaje y fichaje de los artistas que tienen la mejor de las intenciones y sin una militancia política determinada. La única militancia que los agrupa es la de llevar la mejor obra de teatro con el mejor de los contenidos y la mejor puesta en escena. Entiendo que es la única manera de proclamar una cultura nacional y popular, pues no debemos olvidar que el arte no tiene fronteras.



































