Julio Ricardo Tello tuvo una muerte terrible. Hace una semana, en un Fonavi de la zona oeste
donde vivía, fue acechado por dos individuos que bajaron de un auto con armas de fuego. Corrió
desesperado intentando perderse en un pasillo del complejo. Trastabilló, se levantó y cruzó la
calle. Recorrió unos metros con los dos sujetos detrás pero volvió a tropezar. Esta vez para no
levantarse: sus perseguidores lo ejecutaron desde distancia mínima con ocho disparos a quemarropa.
Murió el miércoles pasado después de agonizar dos días en el Hospital Clemente Alvarez.
La crueldad de este fusilamiento mafioso quedó opacada por otro hecho:
la policía informó que buscando a los autores del crimen hallaron 19 kilos de cocaína en un chalé
de Funes. Este hallazgo eclipsó la temeridad de un asesinato de violencia extrema cuyos autores no
fueron localizados.
“A mi hijo lo usaron. La policía pidió una orden de allanamiento
diciendo que los que lo habían baleado estaban en esa casa de Funes pero en realidad fue una
excusa: hacía siete meses que estaban buscando droga en esa casa pero no tenían elementos de prueba
de que allí se vendiera”. La afirmación es del sargento 1º Julio Adriano Tello, el padre de
Julio Ricardo, el joven de 26 años asesinado en el Fonavi de Parque Oeste. Hoy, según anticipó, se
presentará a decirle eso a la jueza de Instrucción Nº 12, Mónica Lamperti, que investiga el
homicidio.































