Hace ya bastante tiempo que escucho decir que en nuestro país (actualmente bastante desinflado economicamente) el sector con mayor rentabilidad en los últimos años es el de los bancos; a quienes en estos días se le trata de poner un límite a las tasas que establecen para los créditos que otorgan. A partir de estos datos, me viene a la memoria el fatídico 4 de abril de 1976, ocasión en que se presentó ante el pueblo argentino como ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, quien entre otras cosas, comentó que la alta inflación que teníamos no se podía frenar de golpe, que llevaría un tiempo, que se necesitaban bancos poderosos capaces de apuntalar un enérgico desarrollo de país; y para ello era menester aglutinar la inmensa cantidad de cooperativas de ahorro y préstamo que existían, en unos pocos bancos de gran capacidad económica (nacionales e internacionales). Así surgieron, entre otros, el BID, el Independencia, el BIR, el Aciso, entre otros. Cabe recordar que esas cooperativas (cuyo capital era aportado por casi todos los habitantes del lugar), cumplían una función modesta, localista, pero muy importante, especialmente en localidades pequeñas donde finaciaban casi todas las necesidades de los vecinos (que utilizaban y administraban los recursos), generando trabajo y disminuyendo el éxodo de población hacia las grandes urbes. La realidad hoy muestra que la mayoría de esos bancos han desaparecido dejando a muchas localidades sin servicio bancario, teniendo que recurrir (como antes de los años 60) a los bancos de las ciudades cabeceras de departamento. Ahora que el gobierno nacional está dando muestras de querer volver a lo clásico (nacionalización de aerolíneas y petróleo, reactivación del ferrocarril), ¿no habrá nadie cercano al entorno presidencial que lea estas líneas y le comente a la presidente (por si no lo sabe) de las bondades de las cooperativas de ahorro y préstamo, verdadera ayuda mutua, con rápida respuesta, estricto control de los socios, autonomía económica, y generadora de trabajo local para que las reimpulse? Desde ya que este sólo concepto no va a salvar al país, pero ayudaría mucho en el tan promocionado plan de la inclusión social que hasta el presente se comió un dineral en asignaciones tiradas al voleo sin apreciarse claramente los logros obtenidos. Estoy seguro que este tema de las cooperativas será tan beneficioso en estos momentos como lo fue en los años 60; además, es un importante ejemplo del más puro federalismo, ya que aparte de los beneficios apuntados otorga una cierta independencia de los poderes centrales. ¡Cómo me gustaría volver a verlas funcionar a pleno nuevamente!




































